Revista nº 792
ISSN 1885-6039

IV Encuentro Internacional de Improvisadores por el Casco Viejo de Corralejo.

Jueves, 10 de Septiembre de 2009
Redacción BienMeSabe
Publicado en el número 278

En el pasado mes de julio se celebró, en su cuarta edición, el Encuentro Internacional de Improvisadores que, como cada año, forma parte de los actos de las Fiestas del Carmen de Corralejo, en el municipio de La Oliva (Fuerteventura). La raigambre reivindicativa del día, en tanto en cuanto el arte de la improvisación se inspira en una problemática social, sigue siendo uno de sus ingredientes de atracción, aparte de la calidad que cada año tienen los variados poetas de todo el mundo que en aquel núcleo poblacional majorero se dan cita.

 

 

Este año se sumaron al motivo de los vecinos del Casco Viejo poetas peninsulares de Cartagena y americanos de Puerto Rico, además de canarios de diferentes islas, como es habitual, con la especial importancia de los anfitriones majoreros.

 


Primera parte. Muelle Chico.


La luz mañanera de Corralejo, con los reflejos del agualuz en los ojos, más ese ambiente propio de fiesta marinera, iban agrupando en torno al Muelle Chico palabras, instrumentos musicales, voces y gentes curiosas. Con el retraso habitual ya familiar en un evento vecinal, contradictoriamente en apariencia, poetas de todo el mundo se venían al rincón con pequeño escenario montado para esta nueva ocasión. Y así, puertorriqueños o peninsulares, ajenos en principio al común cristiano del barrio, se hacían partícipes, a pie de calle, del espíritu solidario y comprensivo de la situación de las concretas familias implicadas en los litigios del Casco Viejo. No eran tan diferentes Casiano Betancourt o Arturo Santiago, poetas reconocidos de la improvisación lírica, al señor sin nombre del bigote que, asombrado primero y risueño después, se daba una caricia de alegría en el rato que echamos casi a la hora de comer. Porque si en fiesta se está, y si improvisadores tenemos, ¿acaso no toca descansar del sufrimiento y las penas de la cotidianidad de los días? El minúsculo escenario iba derivando larga llanura de mar.

 

Así era, así fue. Por individual o en parejas, también por grupos, iban subiendo al humilde y ya amplio escenario de la mañana cada uno de los participantes: los majoreros, los de Cartagena, las majoreras que aprenden a improvisar en la escuela de Puerto del Rosario (única en Canarias), los puertorriqueños, los grancanarios y los músicos de todos los lados.

 

El joven de Morro Jable David Rodríguez, El Majorero, hizo pareja de polca con el siempre auténtico pulmón de voz de Fuerteventura Domingo El Cuco. Con los instrumentos, David León (presente en cada una de las actuaciones, así como en diferentes ediciones) y Marcos Hormiga, otro majorero con pie grancanario, que seguidamente nos ofreció, en solitario, un precioso romance con fondo real, de un bandolero de Tiscamanita llamado José Clavijo, y apodado Patricio Anís en las tierras emigrantes de Uruguay. Hormiga mete uno de los sellos que le caracteriza en el acto: la emoción de la historia, a través del octosílabo, hecha parte del espectáculo, sin quitarle en nada seriedad al testimonio. Una historia concreta y particular, llena de temblor en tono sincero, que se deshace en todos los presentes por sus cuerpos con pelos de punta. Marcos anunciaba ya que, en la noche, volvería con su “Romance a Corralejo”, un canto al pueblo que escucha, supuestamente pasivo, que se convierte en activo a través de la emoción y lo que se lleva de cada uno de estos Encuentros para su día a día.

 

Los de Cartagena en el Muelle Chico

 

 

Y subieron los troveros de Campo de Cartagena: Joaquín Sánchez, El Palmesano, y Antonio Sánchez Marín. Además, Paco Pedreño, como cantador; y Juan Martínez, El Mergo, en la guitarra. Su tradición suele improvisar quintillas (cinco versos), aunque también décimas. A veces le dictan al oído al cantador: unos componen y otros cantan, como hacía el maestro Marín, el gran trovero de Cartagena, tal como explicaba Yeray Rodríguez en su presentación. Y así lo hicieron en este día: el compositor generaba poesía, por la causa de Corralejo, que lanzaba la boca del cantador. No vamos a decir que la primera impresión, con sus tonos de tierra algo ajena peninsular, extranjeros a las tonalidades improvisadas de Canarias y América, sonara cercana; pero bien es verdad que, en cuanto comenzaron a acercarse en su contenido a las vecinas y los vecinos que observaban, todos nos familiarizamos con ellos. La palabra en español, alrededor del mismo asunto, nos aunaba en la fiesta del verbo. De esta forma, lanzaba Sánchez Marín, ganándose al público:

 

                    De tu razón no me alejo,
                    más bien te voy a ayudar
                    pues vine hasta Corralejo
                    con la intención de luchar
                    también por el Casco Viejo.

 


A continuación pasaron a la improvisación desde el fandango de Huelva: porque yo sé que con calma/ el triunfo van a lograr.

 

Al oído también, pero ahora al abrigo de la palabra canaria, dictaban Marcos Hormiga y Yeray Rodríguez a la maravillosa voz, venida de Veneguera (Mogán, Gran Canaria), de Pedro Manuel Afonso. Luego, los de Puerto Rico, muy buenos improvisadores los dos, con la compañía de uno de los más virtuosos del cuatro puertorriqueño, el espectacular Edwin Colón Zayas, que sacó babas de asombro con sus manoscuerdas tanto en la mañana como en la tarde.

 

Y cómo no, Yeray Rodríguez, destinada voz cantante, nunca mejor dicho, de la organización de todo; hijo espiritual y activo de la majorería, presentador, vinculado organizativamente al acto, aparte de la presencia de sus alumnas de Puerto, también nos ingenió poemas y ensayó en la mañana el estribillo con el que todas y todos, en una sola voz, cerraríamos la noche: No hay gente pa tanta cama.

 

Como cada año, el canto había empezado; la poesía se apoderaba, con la ayuda de aire que viene del mar, de las calles de Corralejo; y quedábamos para vernos, a eso de las 21:30 horas, en la Plaza Patricio Calero una noche más de agosto del Carmen.

 

Público en la mañana

 


Segunda parte. No hay plaza pa tanta gente.


Mediodía y tarde de sol en un ambiente canario de playa, entre el anonimato turístico y la familiaridad costera del barrio isleño. Ajetreo, compras, fiestas de espuma, deportes de arena, conversaciones, jolgorio, horizonte fijo, y algunos líquidos de lluvia interior.

 

La llegada de la tarde-noche suponía la procesión nocturna de la Virgen del Carmen que, llevada hasta la orilla misma que en el día era espacio para los cuerpos joviales tirados al sol, ahora se rodeaba de la devoción de pequeños y mayores engalanados para la ocasión, algunos por inercia y la mayoría por devoción; por esas calles iluminadas de antorchas y bengalas, dando calor a la Virgen del Mar al son de la marcha musical de cornetas militares. Fuegos, fuegos y más fuegos en una Avenida del Muelle rebosante de tantos ojos verticales que miran los artificios que se elevan para la Virgen marinera del día y la noche. Fuegos verticales que acaban, y dan comienzo a la fogalera horizontal de la poesía en la Plaza.

 

Los mismos de la mañana, ahora más formalmente vestidos en el pase nocturno, pero igual de cercanos y comprometidos con la comunidad como en la hora punta del mediodía. Desfilaban nuevamente todos y todas, incluida Yurena Cubas, la conejera que en uno de los Encuentros anteriores sorprendía con su improvisación de polcas al personal que asistía embelesado ante su arte espontáneo.

 

Nuevos romances, nuevas variantes, nuevos sones para la noche; nuevo todo, aunque cercano y primo a la vez, es el arte del repentismo, de la creatividad presentista, del balanceo marino del improvisar con siempre olas similares, aunque también siempre originales en sus variopintas espumas. Todos volvían a dar cuenta ahora en una Plaza que, como cada edición, flotaba repleta de las gentes del Casco y curiosos de paso; las mismas gentes, en su mayoría, que cuatro años lleva, sin descanso, luchando por lo suyo y propio, como forma de dignidad, de resistencia; esos mismos cuatro años que lleva dejándose lavar, para mayores fuerzas, por la voz de los artistas. Porque por Patricio Calero y el Muelle Chico ha pasado lo mejor de las tradiciones del verso improvisado en el idioma español, así como sin duda lo más grande del punto cubano de Canarias. De Cuba, México y Colombia, de tantas islas han venido a dar parte de apoyo al Casco Viejo, de tal modo que probablemente sea hoy este Encuentro, y por la trascendencia social en el que se inmiscuye, el más significativo en relación a la improvisación poética en las islas.

 

Yeray Rodríguez, Marcos Hormiga y Domingo Umpiérrez

 

 

Junto a los de Cartagena, los de Puerto Rico llegaban también de lejos, e igualmente se estrenaban, este año, en la contienda majorera. Ambos mostraron las variantes de verso y tonalidad de su improvisación de rimas, amén de la genialidad que los caracteriza; uno, tranquilo y apaciguado en su musa; el otro, como su cuerpo, fuerte, arrollador, impetuoso, beligerante. Y cómo no, Edwin Colón, el cuatrista de las veloces manos, pero artísticas, que hacía las delicias del público con sus piezas.

 

Y si el pasado año actuó su tío, del mismo nombre, este año le tocó a Expedito Suárez sobrino, presente en todas las convocatorias también como público y apoyo, y en el escenario en 2009 ofreciéndonos, desde Valsequillo de Gran Canaria, una de sus composiciones.

 

Los majoreros por individual, los majoreros en conjunto con controversias, otra vez la voz canaria de Pedro Manuel que levanta a todo los asistentes... Risas, sonrisas, jiribilla del alma, ansias de justicia, paciencia, ganas de luchar… el cuerpo lleno de júbilo, lleno de razón. Y en cada una de las actuaciones y minutos, la presencia del alma mater de la noche, Yeray Rodríguez, directa explosión de creatividad e ingenio en el verso, generoso presentador de los invitados, titán que con todos “se enfrentaba”, que con todo se atreve; que a todos los poetas reunía para la escena final, pues Yeray tiene el poder de convocar; pero que también a todos y cada uno de los afectados acercaba al escenario con ese No hay gente pa tanta cama que fue el himno de la noche, pasado por el buen rato de alegría festiva. El lema del canto por la justicia de un pueblo concreto, el de Corralejo, se convertía en una buena representación creíble del pueblo canario que se queja de tanta fachada económica, a costa de lo que sea, sin que se tomen en cuenta sus valores humanos, históricos y culturales; arrasándolos.

 

El evento, como cada edición (el año que viene ya serán cinco), fue organizado por la Asociación de Afectados del Casco Viejo de Corralejo. Ya sabemos, como aquí hemos ido diciendo en estos años, que las vecinas y los vecinos se han ido encontrando metidos en conflictos por la propiedad de sus propias casas, a partir de la actuación de una empresa “malintencionada” (según el TSJC) que registró a su nombre locales y hogares aprovechándose de la situación de los antiguos registros catastrales. Hasta ahora se va ganando por tupida pues casi 60 sentencias han sido favorables y ninguna en contra. Por todo esto hay que recordar que el Cabildo majorero reconoció con el Premio al Mérito Social (2006) al Colectivo de Afectos del Casco Viejo de Corralejo.

 

Este año volvieron a colaborar en el acto, que forma parte del programa de las Fiestas del Carmen del municipio del norte de Fuerteventura, el Cabildo de la isla, el Ayuntamiento de La Oliva y el Gobierno de Canarias.

 

Un acto que ha cobrado tanta importancia que, como decía el maestro Yeray Rodríguez al comienzo del día en el ya mítico Muelle Chico, ha servido más que nada para afianzar los lazos entre los mismos vecinos afectados por una misma causa y razón, la sinrazón de algunos desalmados; y que, poco a poco, como las cosas que dicen de palacio, pacientemente, va aclarando el sitio que siempre le queda a lo que no tiene vuelta de hoja, más si cabe cuando el trasfondo del error no es más que un cúmulo de intereses que atenta frontalmente contra la vida de todos, especialmente contra los que van falleciendo en medio de la guerra y nunca pudieron ver del todo lo que suyo era como suyo. Denunciar festejando… Esta es la fórmula encontrada hace ya cuatro años en un Encuentro que, aunque no devenga prensa rosa ni aparezca en las portadas del periodismo oficial interesado, tiene la virtud de portar algunas de las más valiosas maneras que al arte y a la palabra se les pueden pedir. Y si no que se lo digan a los siempre homenajeados, que se bañan durante este día en el descanso de la poesía jocosa y emotiva.

 

Otra vez hubo arte desde el pueblo; otra vez se confirmó que el que tiene razón, y no se le hace caso, se expresa, canta… Y aquí, en todo este tiempo, los únicos que han cantado son los afectados.

 

 

(Se pueden ver videos de este y otros Encuentros en BienMeSabe TV)

 

 


Selección de fotos.

 

 

Hormiga, Cuco y el joven majorero David Rodríguez

 

 

Marcos Hormiga en uno de sus romances

 

 

Marga González, Belinda de León y Yolanda Ramos

 

 

El cuatrista Edwin Colón y sus malabarismos

 

 

Los poetas puertorriqueños

 

 

 

Yeray dicta a Pedro lo que tiene que cantar

 

 

Colón, León y Rodríguez

 

 

Momento final en el Muelle Chico

 

 

Público asistente

 

 

Expedito Suárez

 

 

David León y David Rodríguez

 

 

Casiano Betancourt y Arturo Santiago en Patricio Calero

 

 

Grancanario y majoreros

 

 

Los puertorriqueños con Yeray Rodríguez

 

 

Los de Cartagena en la noche

 

 

Marcos Hormiga en un momento de la controversia con Yeray Rodríguez (de espalda)

 

 

 

Pedro Manuel Afonso al final de la noche

 

 

El público acabó en pie

 

 

Momento final del Encuentro

 

 

Público en la plaza

 

 

Ver más fotos

 

 

Noticias Relacionadas
Comentarios
Viernes, 26 de Marzo de 2010 a las 14:08 pm - Omar Santiago

#01 Saludos a los amigos de bienmesabe en especial por esta cobertura

del Festival de Corralejo...donde la poesia y el repentismo se unen para realzar la tradición mas hermosa de la oralidad Canaria e Internacional...Felicidades desde el Caribe - Puerto Rico!!!