Revista nº 805
ISSN 1885-6039

Nilia Bañares: tejedora.

Domingo, 19 de Julio de 2009
Aguayro
Publicado en el número 270

La carda, el huso, la devanadora y el telar son sus únicas herramientas. Ellas y el enorme entusiasmo que pone en lo que hace. Nilia Bañares no empezó a tejer lana por tradición familiar, lo hizo porque le gustaba y puso su empeño en extender la artesanía a otros grupos humanos distintos a los que, tradicionalmente, la habían guardado y cuidado. “Una amiga y yo -dice- tuvimos la idea de que entre nosotras nos regaláramos labores artesanas de la tierra, en vez de cosas compradas y hechas en serie”.

 

 

Han pasado 30 años de esa ocurrencia, pero el taller de Nilia, en el barrio teldense de San Francisco, sigue oliendo a telas y sonando a ruecas y a pedales. En las ventanas están colgadas las muestras de los estores que tiene, a tamaño real, en el armario que ocupa la pared que hay detrás de su mesa de trabajo y que está lleno de cestas con hilos, álbumes con fotos o piezas de ropa especiales que se han confeccionado a partir de las telas tejidas por Nilia.

 

“Siempre, desde que empecé a dedicarme a la artesanía, tuve la inquietud de hacer cosas nuevas, diferentes a lo que se usaba hacer entonces. Recuerdo que a uno de mis maestros, Manolito, el tejedor de Tenteniguada, lo convencí para presentar una chaqueta suya a un concurso y llevarla a exponer en las ferias de artesanía que se celebraban aquí. Así comencé a centrarme en modernizar las traperas: yo tejía las telas, las tenia con tintes naturales (cebolla o cochinilla) y luego montaba piezas de ropa que tuvieran la firma de un diseñador".

 


 

Moda Cálida y los Chales locos.

 

Nilia Bañares vivió el nacimiento de este proyecto de creación que, en inicio, tuvo un componente de identidad nacional que ya no conserva. "De lo que se trataba era de hacer en Canarias un tipo de moda al estilo de la que se hacía en Ibiza; algo único y característico de las islas inspirado en las ropas tradicionales de nuestra gente. Llegué a hacer zapatos y bolsos con las telas que confeccionaba".

 

De eso ya ha pasado algún tiempo y los recuerdos no parecen buenos en todos los casos; "la relación con los diseñadores no fue fácil", reconoce, y cuando uno ve las fotos del trabajo de esa etapa comprende la lógica de que ocurriera algo así. En ellas las telas se cortan y se superponen en trozos que nada tienen que ver con la trama original.

 

Nilia las mira y sonríe, pero no abiertamente; en su gesto hay algo que se tuerce como si le doliera, y por eso “sólo se hicieron dos colecciones".

 

Otro peldaño que no se superó en los inicios de Moda Cálida fue el de utilizar tintes naturales para las telas. “Una vez un modisto me pidió que le tiñera 800 metros de tejidos para hacer su colección y eso era imposible, salvo que se causara un grave daño a la naturaleza. Como máximo, le dije, yo le podía teñir tres o cuatro metros con cada tinte y, claro, como no resultaba rentable, no pudo hacerse".

 

Sin embargo, hay una excepción en los intentos de innovar con la artesanía. También coincidió con los primeros pasos de Moda Cálida y el intento fue el de hacer vestidos y complementos a base de calados canarios.

 

"El resultado del trabajo, que hice junto a Diego Alberto Hatoum, fue muy gratificante, aunque el precio final de las piezas impidiera su comercialización. Hay que tener en cuenta que el calado canario auténtico sólo puede hacerse sobre un lino de muy buena calidad y eso encarece mucho su costo. De todos modos logramos sacar una colección de chales un poco locos que fue magnifica. Diego los presentó con unas modelos a las que vistió sólo con mallas negras y, así, las piezas lucían realmente; toda la atención se centraba en ellos. Ahora los hago por encargo".

 

 

 

 

La sala.

 

"La artesanía ahora es un artículo de lujo". Según Nilia, ésta es la razón por la que los productos tradicionales de Canarias no logran la implantación social que deberían tener.

 

"Antes, no hace tampoco tanto tiempo, no había otra forma de vestirse, de guardar cosas o de cocinar que no pasara por las labores artesanales. Eso hacía que hubiera un interés por aprender, sencillamente porque era necesario. Hoy ya no es así".

 

En torno a la conservación de estas tradiciones, el Cabildo es casi la única institución que se encarga de promocionarlas y lo hace en distintos niveles. Además de colaborar con los ayuntamientos en la organización de las ferias de artesanías, cabe destacar que subvenciona la formación de los artesanos con cursos "incluso en el extranjero". Así mismo, la Consejería de Cultura es la encargada de gestionar todo el entramado de la FEDAC (Federación de Artesanos de Canarias) que, con su red de establecimientos abiertos al público, ha hecho que la artesanía esté más al alcance del público.

 

"En mi caso, lo cierto es que el Cabildo me ha facilitado ir a países como Alemania, Dinamarca, Suiza, Gran Bretaña... donde la artesanía y las escuelas donde se enseña tienen una implantación enorme. De Suiza traigo hilos de una calidad que aquí no encuentro y en Londres hay, incluso, museos con telares. En Europa ya se imparten cursos de tejidos por ordenador, pero no me interesan porque yo no trabajo siguiendo un plano previo, sino que tejo conforme voy haciendo la tela".

 

El problema de hacerlo así viene con la venta. Cuando se abrió la tienda La Sala (anexa al establecimiento de la FEDAC, en los alrededores de Triana), la idea era la de que los artesanos pudieran vender allí sin la figura de un intermediario, pero la realidad ha sido otra. El recargo en el coste de las piezas llega a ser del 50 % y eso impide que se compren más. "Esta es una crítica que yo siempre les hago a los responsables de este área en el Cabildo y ellos me dicen, también siempre, que no es posible cubrir los gastos de otra manera. Asumo que puede parecer que soy desagradecida, pero no es así, es sólo que entiendo que lo público debería regirse por otros criterios".


 

 

Número 248 de la revista Aguayro.

 

 

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Comentarios
Sábado, 26 de Febrero de 2011 a las 21:24 pm - miguelina rodriguez alonso

#03 comentario para doña nilia,muchas gracias por abrirnos sus puertas ,y disfrutar de esas maravillosas cosas que usted realiza,yo ya tengo hecho el trabajo que tengo que presentar el martes ,la volvere a visitar, y llevare una copia de las fotos ....y ademas....los cactus que le prometi , buenas noches ,saludos

Sábado, 05 de Febrero de 2011 a las 20:28 pm - Elena Hatoum

#02 Buenas Tardes Nilia,

Me presento, soy la sobrina de Diego Alberto, en una de estas tardes de Sabado y teniendolo muy presente, como cada día, decidí poner su nombre en Google y ahí apareció este e-mail, agradezco tus palabras hacia el, era extraordinario, lo adoraba; su saber estar, su humor, su buen gusto...mi maestro, mi ídilo, cuanto lo quería y que pronto se fué. Quizás, nunca leas estas palabras, aun así, gracias nuevamente.

Lunes, 20 de Julio de 2009 a las 17:43 pm - Martín Cerezo

#01 Excelente nota, me ha gustado mucho.