El presidente del Cabildo recuerda que el marcado vitinícola es muy amplio y admite diversas variedades de caldos, comercializados en función de sus características particulares. “Es por eso que nos planteamos recuperar la denominación de Asocado y producir un caldo de mesa, pues sin lugar a dudas -continúa- con esta fórmula conseguiríamos aumentar los estímulos de los viticultores, que sabrían que no tienen porque desechar una uva cuando la cosecha no ha sido todo lo buena que se esperaba”.
La Bodega Insular tiene una capacidad de producción de 120.000 litros de vino, aunque actualmente se producen en torno a 70.000 litros, cantidad en la que se suma el conjunto de los cultivos insulares.
La adquisición de uva por parte del Cabildo y la producción de la Bodega Insular contribuye a mantener la superficie agrícola cultivada y el típico paisaje agrario insular, “además de, claro está, ser un complemento para la renta de los productores”, comenta antes de hacer hincapié en las muchas iniciativas y subvenciones que a lo largo del año y en la medida de sus posibilidades establece la Corporación insular con el fin de contribuir al mantenimiento, modernización y dinamización del sector primario
Recuerda que hace tan sólo tres años que la Bodega Insular puso en el mercado el vino Cumbres de Garajonay, que ha tenido muy buena aceptación en los mercados y a través del que el Cabildo quiere impulsar las producciones que identifiquen a la Isla. “Cada año desde el nacimiento de esta producción insular, que reúne las mejores uvas producidas en la Isla, la Bodega compra la uva de los productores, un proceso que comienza con la predisposición del cosechero y la posterior visita a sus explotaciones de técnicos insulares, que controlan la vendimia, determinan el momento de maduración y recolección”, concluye.
