Revista nº 899
ISSN 1885-6039

En torno al fenómeno de la canariedad

Sábado, 28 de Junio de 2008
Víctor Morales Lezcano
Publicado en el número 215

Retomamos el pensamiento de autores de mediados de los años 70, tiempos en los que se reflexionaba ampliamente sobre aspectos fundamentales de la identidad de los pueblos. Víctor Morales Lezcano nos hace su propuesta a través de la siguiente reflexión.


Tocando determinados aspectos de un tema abordado en esta misma sección por el escritor y ensayista Juan Rodríguez Doreste en una serie de tres artículos, el último de los cuales aparece junto a esta página, Víctor Morales Lezcano –Profesor de la Universidad Autónoma de Madrid- ofrece una sugerente aportación a las meditaciones sobre la insularidad y la canariedad. Cuando el profesor Morales Lezcano escribió el siguiente ensayo sólo conocía el primero de los debidos a la pluma de nuestro igualmente distinguido colaborador (Aguayro, nº 46). Quedan ambas contribuciones, independientes como se observará la una de la otra, pero concordantes en una misma inquietud, como enriquecedoras muestras de un tema que siempre nos preocupa a los nacidos en estas islas.

Cuando un amigo le invita a uno a redactar unas líneas, equis cientos de palabras articuladas por un tema de hipotético interés, se presenta una preciosa ocasión para ejercitar las ideas que sobre ese tema se tienen y poder así introducir algo de orden y trabazón en el fácil verbalismo de cada día.

Esa ocasión me ha llegado y a Alfredo Herrera debo apuntar como "agent provacateur". El tema, el fenómeno de la canariedad, constituye un problema de naturaleza cultural amplia que espero no sea imaginario, aunque yo albergue mis sobradas reservas sobre ciertos planteamientos que ha inspirado y sigue inspirando.

En estas líneas no hay sino revisionismo, si se me acepta el término en su más prístina acepción. Revisión, por tanto, de varios planteamientos que intentan aclarar el fenómeno de la canariedad. No me reservo el derecho al debate y a las sugestiones que a mi buen entender, hacen al caso. Habrá que desempolvar ideas y lanzarse a su estructuración provisional por aquello de que hay que reconsiderar lo ya pensado bajo nuevas luces. Antes que nada tengo que volver sobre lo ya dicho por otros: es premisa inexcusable en este caso.

En un pasaje de mi estudio sobre "Fernando León y Castillo y la Política Exterior de España" -estudio cuya publicación se ha aplazado inquietantemente-, me refiero yo a la "ambigüedad" como rasgo determinante del fenómeno insular. Utilizo el término ambigüedad como resultante genérica que conceden a Canarias su situación geofísica, su personalidad cultural y su desarrollo material.

Me explicaré: todos somos conscientes de nuestra latitud 28°, de nuestro oceánico emplazamiento, de nuestra proximidad al continente africano; pero no menos consciente somos de que sobre la primitiva sociedad hispano-aborigen construida en el archipiélago se ha desplegado, a lo largo y ancho de cinco siglos, una peculiar formación cultural, cuyos reflejos lingüísticos, institucionales, folklóricos y de otra naturaleza, evidencian el parentesco directo con el ámbito de influencia ibérica.

En cuanto al desarrollo material de las Islas, ciertamente un elocuente ejemplo de la entereza y constancia popular, no podemos menos que rendirnos ante la avasalladora y vitalizadora presencia (que así me parece a mí, hasta que se demuestre lo contrario) de los intereses peninsulares y extranjeros, que han echado raíces duraderas en el suelo de la economía canaria. Es este fenómeno de ayer y de hoy y que yo he estudiado con algún pormenor en ciertos artículos aparecidos en revistas especializadas, por lo que no voy a insistir en lo que, de otra parte, es objeto de creciente divulgación. Es así como creo legítimo hablar de ambigüedad en el caso cultural isleño. Los tres factores determinantes -el geográfico, el histórico y el material- abocan a una suerte de laxa y cómoda situación que posee los vicios de sus virtudes. Porque, y a esto prometí en un principio que iría, yo me pregunto si no se ha reparado en la evidencia de esa ambigüedad cultural del Archipiélago leyendo textos que apuntan a paralelos y proponen tipificaciones del fenómeno.

Vaya referirme, a riesgo de cansar, a tres lugares comunes de nuestro culturalismo comparativo, casi siempre encandilado por las analogías a que incitan parecidos de superficie.

No hace mucho, y en estas mismas páginas de AGUAYRO Juan Rodríguez Doreste se ocupaba de casi el mismo tema que me inspira estas reflexiones de hoy. Para respaldar su idea de la peculiaridad isleña recurría Rodríguez Doreste a un paralelo que no estimo yo afortunado: el que establece con las Islas Británicas. Sabe él de mi conocimiento y simpatía por la comunidad británica, pero ello precisamente me lleva a entender que si bien las Canarias y Gran Bretaña tienen en común su condición de islas, esa condición se "produce" con unas variables que alteran el preciso conjunto a tipificar (no es la misma latitud, ni la extensión del territorio, ni el número de la población, en el común tronco étnico y lingüístico, ni las peripecias seculares que han conformado una serie de fenómenos típicos de Gran Bretaña y que, precisamente, no se dan en Canarias por su inclusión en el ámbito de influencia ibérica, tales como La Reforma, la revolución agraria, el despegue industrial autogenerado, etc.)

Yo le preguntaría a Rodríguez Doreste si un paralelo con las Baleares, las Islas griegas o las mismas Antillas no sonaría algo más pertinente que el propuesto por él en su aludida colaboración.

Otro paralelo frecuentemente esgrimido habla de Canarias e Indias. Es decir, la América Latina. Yo exigiría un acto de constricción a quien hiciera uso indiscriminado de los paralelos como instrumento de análisis. Y sobre todo precisión, exigiría precisión, y rigor.

Cierto que los contactos entre Canarias y el Nuevo Mundo colonizado por íberos y lusitanos han sido muy intensos desde las capitulaciones de Santa Fe hasta hace poco y aún se sobreviven. Algunos indicios invitan a pensar que se trata de dos sociedades gemelas y que hoy comparten tareas muy similares. Yo no he visitado esa parte del Nuevo Mundo, pero los datos a mi alcance y los testimonios presenciales que me llegan bastan para acordar un parecido de familia a las sociedades y la cultura latinoamericanas con la canaria, sin que tampoco en esta instancia se me escape que la multiplicación y heterogeneidad de los factores cuantitativos en el Nuevo Mundo y el hecho de su ya larga trayectoria de independencia no hacen homologable las dos realidades a considerar.

Un tercero y último paralelo ha irrumpido en las páginas publicadas por MPAIAC, sigla del Movimiento para la Autodeterminación y la Independencia del Archipiélago Canario. En repetidas ocasiones se maltrata en esas páginas el sentido común. Tanto se maltrata que se llega a proponer frente a toda evidencia, la voluntad, no ya africanista, sino islámica de Canarias.

Por azares docentes me encuentro actualmente en fase de estudio aproximativo al mundo del Moghreb, en general, y al de Marruecos en particular. Trato a marroquíes, me informo sobre el pasado y el presente del país y espero visitarlo tarde o temprano, pero no creo que por próximo que esté el hinterland del contiguo Sultanato del Majzén se puedan en puridad, invocar la Antropología, la Lingüística y la Historia que a veces, para cualquier menester sirven si previamente adulteradas, con vistas a reforzar una analogía que no autorizarían ni Mahoma ni la Santa Sede.

Después de esta revisión de ejemplos, ¿qué se puede deducir sino que las apreciaciones -y ello por hablar tan sólo de tres entre algunas-, sobre el fenómeno de la canariedad reflejan la realidad, es decir, la ambigüedad de un Archipiélago oceánico, de latitud tropical, conquistado y anexado por las tropas de la España Imperial a la Corona de Castilla y abierto al sistemático pillaje y a las "arribadas maliciosas" de piratas y flotas, incluyendo la pesquera del Extremo Oriente en nuestros días? Las tres proponen modelos muy distintos de orientación -Gran Bretaña, América Latina, el Moghreb.

No será que, una vez más, ¿los árboles no dejan ver el bosque? ¿No será que por prurito de diferenciación se busca en modelos distantes lo que, serenamente visto, se halla situado a la vuelta del Cabo Espartel y puede ayudar a comprender la canariedad como una variante atlántica e insular del trasplante hispano en el Archipiélago?

Es de sobra conocida la crisis de identidad nacional que sufre España, sus diferentes países y sus gentes, a partir de 1898. Si el regionalismo y hasta el separatismo, habían hecho súbitas y reiteradas apariciones en períodos anteriores, a partir del "desastre" el descontento de la periferia, a casi todos los niveles (en política constitucional y en asuntos de administración local, en materia fiscal y en aspiraciones vernaculares y de lengua) dará el tono a la vida de la Nación durante tres decenios largos.

El Archipiélago Canario no podía ser excepción. Ya en 1911 escribía Alonso Quesada a Miguel de Unamuno que hacía falta en las islas "un poco de alboroto espiritual". Por esa fecha, la cuestión de la capitalidad, la creación de organismos locales de la administración y la división provincial del Archipiélago, junto con el mantenimiento de las franquicias, absorbían las energías de la región y constituían el horizonte de sus expectaciones. El "alboroto espiritual" a que se refería Alonso Quesada comportaba, sin duda, algo más que la marejada de preocupaciones antes enumeradas. Y sin duda, también, había síntomas y credenciales de una generación de canarios volcados al noble quehacer de dar forma él la sensibilidad artística insular.

El aislamiento y la atomización del Archipiélago entre sí, la lenta y poco densa difusión de las noticias y de los temas de preocupación pública, la permanencia de un modo de producción prioritariamente agrario y secundariamente mercantil y la escasa movilidad social registrada durante todo el siglo XIX (lo que por supuesto habrá que investigar a fondo en qué medida fue así y en sus porqués) caracterizaban al mundo histórico del Archipiélago a la altura del crítico período que atravesaban las tierras peninsulares.

El caso es que, molestándose en conocer desde dentro los avatares de todo tipo que han vivido otros espacios peninsulares -eminentemente el Levante, las Andalucías y la Iberia Atlántica (Galicia y Portugal) durante y después de esa cacareada fecha de 1898, se asombra uno al verificar la comunidad de problemas y la convergencia de las soluciones propuestas. Canarias, con sus rasgos distintivos innegables, determinados por factores de lejanía, latitud y hasta, si se quiere de "way of life", compartió y aún lo hace, el repertorio de situaciones históricas definidoras del pasado relativamente próximo de la España en crisis, en general, y de aquellos otros espacios peninsulares en concreto.

Quiero llegar, por tanto, a una convicción que a mí se me antoja bastante objetivada: la de que Canarias viene compartiendo, sobre todo desde el siglo XIX, y más intensamente desde 1898, una serie de problemas nacionales que, mal que se quiera, hallarán solución si se halla, al compás que la consigan esas otras regiones que integran la España invertebrada.

Lo que ocurre es que, dentro del microcosmos insular, Canarias vive, por si no bastara, su propia invertebración. Pero baste por ahora este capítulo; su desarrollo, siquiera abocetado, llevaría muy largo y, además, hay quienes pueden acometerlo con más solvencia que un historiador intruso.

Quiero también insistir en que el ideal campo de observación de analogías culturales en su más alto sentido, no se encuentra tal como yo veo y considero la cuestión, en Gran Bretaña, en el Moghreb o en la vastedad que disimula la denominación "atlásica" de América Latina. No en esos países o continentes sino, por ejemplo, en un recodo peninsular que recorrí con deleite y asombro hace sólo unos meses.

Se trata del suroeste, con su vertiente en los promontorios solitarios del Algarve portugués y con su base en la mayor aglomeración urbana del sur peninsular, Sevilla. He recorrido, decía, sus pueblos y campos, y sus serranías y costas (desde Isla Cristina hasta las proximidades del mitológico Cabo de sáo Vicente); he pateado sus caminos y me he servido de sus prehistóricos ferrocarriles; he compartido con sus gentes alguna charla improvisada o el silencio de dos en compañía durante un ligero yantar.

¿Necesito subrayar -y dejo ahora la apoyatura histórica para moverme en el ensayismo impresionista: “que es en ese espacio hispano-portugués donde he creído, en repetidas ocasiones, encontrarme en Canarias? Hago de memoria, sumarísimo inventario de fisonomías y hablas, de paisajes muy humanizados, como es el caso de tantos y tantos en Canarias, de hábitats, de estilos de poblamiento … y recupero la noción exacta de un término de referencia que, no por azar, admite por su conformación, por su apariencia, por sus problemas, serias confrontaciones con los de Canarias.

Hasta aquí llega mi acotación al tema elegido. Y acabo añadiendo que ese recodo peninsular, como otros espacios de su periferia y el Archipiélago Balear experimenta, no menos intensamente que Canarias, las transformaciones inherentes a un mundo en cambio.

Que no les es ajeno ni el acortamiento de distancias, ni la vitalización de su riqueza, siquiera sea en régimen de explotación llevada a cabo por la Europa de los Nueve, ni, en suma, todos los retos a que se ve expuesta una sociedad tradicional que se conserva pero que se altera, que se "moderniza", por tanto sin homogeneidad.

(Tema este -otro más, que yo no hice sino arañar, hace algún tiempo, en la REVISTA DE HISTORIA, cuando aún la dirigía el inolvidable profesor y amigo D. Elías Serra Ráfols y que más cumplidamente, y a través de medios de difusión intelectual diferentes llevaron a cabo Óscar Bergasa y Antonio Gonzáles Viéitez, de una parte, y de otra el semanario "Sansofé").

No puedo dudar que también en esos otros espacios peninsulares se piensa "en la descentralización autonómica administrativa" (Carballo Cotanda) y en una regionalización honesta tanto como se piensa y se aboga por ella desde Canarias, particularmente durante esta última década de los ya transcurridos años sesenta.

A nadie se le escapa, ni en la Península ni en Canarias, que esa regionalización -"de veras" requiere una simultánea democratización de las mentalidades y una oportunidad para su actuación de hecho.

A sí lo ve también, desde Occitania, Monsieur Laffont y así nos lo explica, "hic et nunc", Ramón Tamames. En Canarias hay potencialmente, a mi entender, prometedores síntomas de una contemplación justa del fenómeno de la canariedad, tanto desde la perspectiva cultural como desde la que fuerzan la reflexión y la acción. He pretendido salir al paso de un tema repetidamente invocado, casi con poco rigor y envuelto en ideas o bien gratuitas o bien precipitadas en su formulación. Quizá se comente de lo que aquí trato lo mismo que yo reprocho; el caso es que estaba en mi ánimo, desde hacía tiempo, escribir estas líneas y, la ocasión presentada, no podía rehusar a acometer lo que aspira simplemente a provocar "un poco de alboroto espiritual".

Sólo que una obsesiva reiteración de lo ya sabido puede, entre nosotros como entre otros pueblos, llevar a una perversión de la función del análisis, cual es, según me parece a mí, la desmitificación permanente.

Este artículo ha sido previamente publicado en el número 50 de la revista Aguayro, editada por la Caja Insular de Ahorros de Gran Canaria en abril de 1974.

Comentarios
Domingo, 26 de Octubre de 2008 a las 18:59 pm - Tanausú

#20 Don Javier: Ser de derechas no es malo en sí, como tampoco el serlo de izquierdas, como lo soy yo; lo importante es ser demócrata y aceptar, como es lo lógico, que otras personas piensen \"a su bola\" pero que no quieran imponer sus criterios a otras.Como diría el gran Cantinflas \"¡Ahí está el detalle!\" Mucho se ha padecido aquí por no respertanos unos a otros e intentar machacar al contrario.Me gusta mucho mas la palabra \"adversario\" que la de \"enemigo\".

Saludos desde La Palma.

Domingo, 19 de Octubre de 2008 a las 11:35 am - Javier González

#19 Matizo lo dicho en mi anterior comentario, que va con todo el cariño del mundo... porque ver progresismo en lo que yo digo cuando soy más de derechas que Aznar... Gracias por sus comentarios...

Domingo, 19 de Octubre de 2008 a las 11:26 am - Javier González

#18 ¿De qué guindo se han caído, caballeros?

Lunes, 29 de Septiembre de 2008 a las 11:19 am - Tanausú

#17 Completamente de acuerdo en todo lo que dice \"paco albañil\", que da en el clavo el 100 x 100, si señor. De todas maneras la historia, ya sea general, nacional o local, juega un papel primordial en la vida política, siempre y cuando no se tergiverse pues ya no sería \"historia\" sino \"patiburrillo interesado\".

Sábado, 27 de Septiembre de 2008 a las 22:59 pm - paco albañil

#16 Me parece ver en los comentarios de los que aquí escriben una actitud progresista de lo cual me alegro, unos y otros defienden sus ideas desde puntos de vista que parece que chocasen en unos intereses supremos, si somos mas canarios puros o menos puros, si somos europeos o africanos y todo esto rebatiéndolo con argumentos que consideran muy sólidos.

No han pensado alguna ves que mientras discutimos por esta clase de cosas, como ahora mismo se discute por los medios de comunicación de que el periódico El Día le quiere quitar el Gran a Gran Canaria evidentemente para distraer la atención de los verdaderos problemas llámense crisis financiera, dejamos de lado lo que verdaderamente debe importar a la gente progresista, o sea el abuso de la burguesía sobre los trabajadores canarios cada ves mas grabe, y es que el problema amigos míos no es de razas, idiomas, credos etc., sino de clases así que ya que los veo personas capases les animo a defender al pueblo canario desde un marco político acorde, como puede ser desde cualquier partido que defienda este problema.

Viernes, 22 de Agosto de 2008 a las 08:37 am - Javier González

#15 Sin contar que el \"sentimiento de canariedad\" es, en realidad, un invento franquista de la famosa Sección Femenina

Jueves, 14 de Agosto de 2008 a las 00:22 am - Tanausú

#14 Por un \"lapsus cálami\" me he referido al comentario de Amazihg sobre el Sr. González cuando en realidad lo hace sobre el artículo del Sr. Morales Lezcano; de todas maneras la esencia es la misma: la libertad de expresión, que todos debemos tener como sagrada.

Miércoles, 13 de Agosto de 2008 a las 21:39 pm - Tanausú

#13 Don Javier González dice verdades como puños.

En primer lugar, les pediría a los opinantes que sean respetuosos con los comentarios con los que no están de acuerdo, por el más elemental principio de respeto democrático; generalmente vengo observando que, aquí y en otros medios, en aquellos comentarios que proceden de criterios \"nacionalistas-independentistas\"(que no comparto pero que respeto) suelen descalificar sin miramientos y con desprecio, a veces con absoluta animarversión, aquellas tesis que no comparten y que tienden a descalificar casi con el insulto como veo en este caso ¿ Cómo se le ocurre a Amazihg afear a Bienmesabe que publique las opiniones del Sr. González? Eso no está nada bien, amigo. Nos ha costado muchísimo lograr la libertad de opinión y prensa que son unos de los pilares mas importantes de cualquier sistema democrático. Si usted no está de acuerdo con sus tesis rebátalas con seriedad, con razones de peso y no con fáciles descalificaciones casi personales.Por cierto, dejen de largar el calificativo de \"godo\" ( y yo no lo soy) cual látigo descalificador contra quien opine de manera distinta.

No hace mucho tiempo cierto sr. partidario del independentismo canario a ultranza quería implantar sus criterios por decreto, tildando de \"traidores\" a su pueblo a quienes no comulgabamos con sus ideas, pues ¡faltaría más! Algunos deben volver a leer, despacio y en sus fuentes, a Secundino Delgado.

Y dicho esto, además de alinearme en las muy serias y documentadas teorías del Sr.González, creo y opino que el término \"canariedad\" es, de momento, una entelequia por que los canarios no pensamos \"en canario\", pensamos \"en isla\", de tal suerte que siete islas= siete formas distintas de pensar, de sentir y de siete historias distintas, desde la época aborígen hasta hace muy poco; el sustrato \"prehispánico\" (término que sé que a algunos no les gusta)es distinto a en cada una de las islas ¿había \"guanches\" en todas las islas o \"aguaritas, bimbaches, etc\"? ¿Era igual el idioma que se hablaba en todas las islas o \"silmilar\"? ¿Era idéntico el nivel de desarrolo material en todas las islas, se conocía la agricultura en todas ellas? ¿La colonización fue igual en todas? ¿El hecho de ser unas islas de \"Señorío\" y otras de \"Realengo\" permitió un desarrollo económico y social igual? Y así una serie de cuestiones muy importantes o al menos yo así lo veo.

Y por último ¿cuántos canarios conocen las siete islas?

Sábado, 02 de Agosto de 2008 a las 18:42 pm - TONY GUTIERREZ

#12 Hola Amigos de BienMesabe: Soy dominiano, profdesor universitario, artista del lente y sociólogo de una isla que, históricamente, ha estado muy vinculada a las oleadas migratorias de las islas canarias. De hecho, Santo Domingo, La Hispaniola del almirante Colón, fue el primer laboratorio sociológico o injerto cultural que hicieran los colonizadores en Las Antillas para garantizar la productividad de la sociead que se inauguraba tras el Descubrimiento. Mis lecturas recientes acerca del papel de los canarios en nuestra conformación me tienen fascinado. Actualmente realizo una investigación para una exposición fotográfica acerca de un pueblo sureño denominado \"Baní\". Ahí se establecieron muchos canariosa comienzos del año 1864. En esa provincia se cultiva la caña de azúcar y a la llegada de los isleños canarios se hacía en plantaciones mediante el trabajo de esclavos negros africanos. El banilejo se le conoce como una persona muy emprendedora y son muy hábiles para los negocios. En Estados Unidos la comunidad banileja se podría decir que es una de las más prósperas de la diáspora dominicana. En uptown Manhattan son muy reconocidos porque manejan la mayoría de las bodegas o minimarket. Me interesa las referencias que puedan darme. Lo mismo: en lo que pueda ayudarles, estoy a su dispocisión. Es tan grande mi entusiasmo, que he decidio realizar un viaje a Tenerife para comienzos del nuevo año, en la época de las fiestas del carnavalcanario. Mucho agradecería su apoyo en se sentido.

Jueves, 31 de Julio de 2008 a las 14:24 pm - Javier González

#11 Anda que para decir que mis argumentos son vacuos y luego soltar esas perlas... está claro que no se le puede pedir peras al olmo...

Jueves, 31 de Julio de 2008 a las 08:27 am - Perera

#10 Reducir, como hace, un argumento cultural e histórico con la sangre, como hace el señor González en el comienzo de su comentario, ese sí que es desenfocar un tema.

\"No hay nada de canario que no sea peninsular\". En fin: para empezar, por si no lee bien, el término \"canario\" no es el término \"peninsular\", por decir una primera evidencia.

Le recuerdo que, aparte del MPAIAC, ha habido más pensamientos e interpretaciones sobre lo canario: no se vaya usted a centrar sólo en una corriente que, entonces pensaremos, vuelve a ser el desenfocado y reduccionista del tema, llevando a cabo precisamente lo que critica en otros.

Jueves, 31 de Julio de 2008 a las 08:19 am - Perera

#09 Vamos, lo que en los comentarios anteriores se disfraza de una opinión fundamentada en los libros de historia, aparte de en una sabiduría que habla desde unas alturas de la sapiencia de no sa sabe qué, no es más que otra forma de esconder la realidad.

Ahora nos vienen, además de señalando unos comentarios anteriores que no dicen lo que el señor González comenta (Amazig decía: \"Pues desde mi punto de vista, por si se quisiera debatir, la identidad de este país no se puede entender sin su raíz indígena... las aportaciones europeas... y nuestra fuerte relación con América, concretamente el Caribe\"), con que Canarias es Europa y se acabó. Pues sí que resuelve usted debates que llevan bastante tiempo en marcha de forma tan facilona y sesgada. Fantasmadas (que es la palabra que utiliza) para con lo indígena son las que usted dice, y por supuesto genera en todos nosotros la creencia de que el que no ha leído libros de historia, y menos sabe algo, es usted.

Pero bueno, supongo que, como todos, usted no es inocente al leer libros de historia, y leerá lo que le interesa, porque se adhiere a sus gustos o \"quereres\" en el presente. La ceguera y desfocalización de sus argumentos vacuos (que no se sostienen en muchísimos otros libros de historia, que existen, hechos por numerosos profesores, por ejemplo, de las mismas universidades canarias -y esto lo digo por esa \"autoridad\" que parecen tener las universidades) no es más que \"más de lo mismo\" de lo que critica (y que yo no veo en Amazig, pero bueno...): el querer \"solucionar\" un problema complejo y no cerrado del asunto de la identidad canaria, poniéndose claramente en una de las posiciones más cerradas que en torno al tema se ha tenido: Canarias es Europa, y se acabó la cosa (igual posición cerrada de aquellos que dicen: Canarias es lo indígena, y se acabó); son las formas de hacer creernos ver que esto se trata de o blanco o negro.

Pues muy bien, caballero: siga con su caballo ciego hasta donde quiera y le aguante. Y con los que quieran como ustes; y bájase de él cuando un día le dé por pensar que tal vez hay otras opiniones, otras perspectivas, y otra realidad.

Salud.

Jueves, 31 de Julio de 2008 a las 07:44 am - Javier González

#08 P.D.: En relación a mi comentario de antes, de no vaya a ser que Canarias sea gobernada por un canarión, recuerden los independentistas que tal actitud es fruto de nuestra pura españolidad y de nuestra historia como parte de España, y si no a leer libros de historia, que tampoco viene mal de vez en cuando

Jueves, 31 de Julio de 2008 a las 07:34 am - Javier González

#07 Que lo canario no se pueda entender sin su raíz indígena está cogido con pinzas... tú, Amazigh, mientras no me enseñes un expediente de pureza de sangre (y para eso tienes que recurrir a la extinta inquisición) eres descendiente de castellanos, y como todo hijo de vecinos conoces lo aborigen a través de los testimonios de unos castellanos que no siempre fueron exactos ni uniformes en sus apreciaciones. Ello sin contar con que los mismos de tu ideología tampoco tenéis especialmente claro en qué consiste lo aborigen, y encima os inventais un idioma según la regla de tres de \"como la gente aquella era bereber pues vamos a ver si modificando lo que se habla en África ya parece como que sabemos mucho de idioma patrio\".

Punto 2, todas las formas de actuación canarias, la música, las costumbres, las construcciones arquitectónicas, las tradiciones, las raíces gastronómicas, descienden de la Península. Negarlo exige en primer lugar un viaje por Andalucía, Castilla y el Norte de la Península, y en segundo lugar da muestras de unas ciertas carencias en lo que es culturilla general. No hay nada \"canario\" que no sea peninsular, y en música las presuntas formas aborígenes también aparecieron por descendencia de lo peninsular en una época donde sólo nos dice que es aborigen tal o cual forma musical el testimonio de cronistas castellanos (¿te fías de lo que dicen los que exterminaron \"la raza\"?).

Reconozco que el artículo me parece insoportable por largo, por lo disperso y por lo desordenado, pero en muchas cosas sí que tiene razón. Canarias es España queramos o no. No estamos en la situación del País Vasco, o incluso Cataluña (es por todos sabido que esta última región nunca fue independiente pero siempre avanzó históricamente conforme a Europa y no conforme a España). En nuestras islas, nuestros antepasados se cargaron lo que había (por cuestiones de mentalidad de época, y también lo hicieron en muchos otros sitios donde la gente no se vuelve loca con el independentismo rancio... aunque consiguieron laindependencia hace algo menos de dos siglos). Además, después de cargarse lo que había, instauraron sus propios gustos (es normal, si yo me voy a vivir a una isla recién conquistada sigo actuando allí como me gustaba actuar en mi casa). Por tanto, nosotros, descendientes de europeos, no somos más que unos europeos edulcorados que hemos desarrollado nuestra cultura en base a lo europeo, y ahora nos dedicamos a mirarnos el ombligo aventurándonos con hipótesis arriesgadas un día sí y otro también... no hay más que ver algún que otro blog de la cuerda del MPAIAC en internet, o la constitución de su república federal canaria (que es para leerlo y echarse unas risas, sobre todo cuando se inventa una parte de los nombres en aborigen y la otra la pone en castellano descastellanizado... como si no se conocieran ya los nombres en aborigen... o cuando dice que, por supuesto, no puede ser presidente de Canarias nadie que no haya vivido un determinado número de años en Tenerife... no sea que una canarias independiente vaya a ser gobernada por canariones)

En fin, señores... menos fantasmadas con lo indígena, que ni estuvimos allí para verlo, ni lo tenemos en nuestras raíces... ni somos quienes para repetir lo que nosotros mismos destruimos. Por supuesto, de lo americano ni hablo porque es un argumento tan flojo que no merece ni consideración. Saludos,

Javier González

Martes, 08 de Julio de 2008 a las 22:21 pm - gomero

#06 Razón tienes Amazigh:esto es un bodrio!!

Martes, 08 de Julio de 2008 a las 08:01 am - molinero

#05 ¿Y qué les parece si pedirian a Víctor Morales Lezcano un comentario desde la perspectiva actual sobre su artículo de hace más de 30 años?

Martes, 01 de Julio de 2008 a las 12:43 pm - Marcos

#04 Sería interesante también incluir una perspectiva de clase a la hora de valorar el discurso de Rodríguez Doreste. Su oposición directa a los movimientos populares, del Risco, por ejemplo, lo retratan como un elemento de la buguesía reaccionaria.

Lunes, 30 de Junio de 2008 a las 14:31 pm - Amazigh

#03 Gracias por la aclaración.

Pues desde mi punto de vista, por si se quisiera debatir, la identidad de este país no se puede entender sin su raíz indígena (amazigh insular) las aportaciones europeas (fundamentalmente iberica) y nuestra fuerte relación con América, concretamente el caribe (Cuba, Venezuela y Puerto Rico...).

Desgracidamente por planteamientos políticos se ha intrentado marginar alguno de estos aspectos, sobre todo el indígena. Para mucha gente simplista lo canario es solo lo indígena, y para otros solo lo hispánico. Ambos niegan la existencia de la canariedad, ya que en mi opinión no es ni lo uno ni lo otro en exclusiva, sino la combinación de ambos fundamentalmente.

Ahul/Saludos

Lunes, 30 de Junio de 2008 a las 09:27 am - Redacción BienMeSabe

#02 BienMeSabe publica este artículo porque son reflexiones sobre la canariedad que ha habido en el pasado. Evidentemente no se plantea como el estado actual de la canariedad, sino como una perspectiva particular que existió en el pasado y que se puede usar como punto de partida de un debate.

Atentamente.

Lunes, 30 de Junio de 2008 a las 03:56 am - Amazigh

#01 En fin...Sinceramente no se que aporta este artículo al debate sobre la canariedad. Si lo que quería decir era que Canarias es un \"trasplante\" andaluz-portugués en el atlántico podría haber escrito mucho menos.

Lo que me sorprende es como Bienmesabe publique un texto que suelta una joya tan flipante como esta:

\"Un tercero y último paralelo ha irrumpido en las páginas publicadas por MPAIAC, sigla del Movimiento para la Autodeterminación y la Independencia del Archipiélago Canario. En repetidas ocasiones se maltrata en esas páginas el sentido común. Tanto se maltrata que se llega a proponer frente a toda evidencia, la voluntad, no ya africanista, sino islámica de Canarias\"

Mi pregunta es de donde saca ese dato ¿Cuando el MPAIAC una voluntad \"islamica\"?. Luego ví la fecha 1974 y caí en la cuenta...Mi duda sigue siendo ¿que aporta este texto en pleno 2008? ¿poRQUÉ Bienmesabe publica esta entelequia?