Revista nº 848
ISSN 1885-6039

Nuestra Señora de la Estrella del Mar.

Jueves, 24 de Abril de 2008
Jose G. Rodríguez Escudero
Publicado en el número 206

Afortunadamente, en una nueva actuación donde primó el sentido común, se puso de nuevo al culto, aprovechando que la parroquia seráfica se hallaba en obras. Es probable que se le dote nuevamente con las pertenencias que aún se conservan. Recuérdese que el actual altar mayor de San Francisco de Asís -de remate semicircular a la manera lusitana construido hacia 1717-1719- era el principal de la ermita de San José.


Don Ambrosio Rodríguez de La Cruz (1706-1788) -Capitán de Milicias y piloto de la carrera de Indias- fabricó a su costa un altar dedicado a Nuestra Señora de La Estrella del Mar, en la ermita de “San Joseph, su esposo, por estar inmediata a mi casa y no ser su menos devoto”, dotándolo por escrituras otorgadas ante el escribano José Albertos, una el 18 de noviembre de 1745 y la otra el 28 de enero de 1746.

Fundó así “una vinculación de bienes en cabeza de su hijo”, don Antonio José Rodríguez, con obligación de celebrar la fiesta de la Virgen de La Estrella de Mar el día infraoctavo de la Ascensión del Señor, con advertencia de que, cuando se llevara a cabo, igual que él la había realizado por su devoción, “poniendo en el trono la santa imagen con veinte velas de a tres cuartas con asistencia del Venerable Beneficio que cantara las visperas y misas de diaconos, tercia, sermon y procesion y por esto se ha de pagar al Beneficio tres pesos corrientes”. Así quedó escrito en su testamento otorgado ante el escribano Francisco Mariano López de Andreu el 20 de diciembre de 1788.

También dispuso que se pusiera el trono y dosel que se usaba en la fiesta del Patriarca San José, “a lo cual no podía negarse el mayordomo, al estar condicionado por las diferentes limosnas que le habían hecho para el ornato y decencia de la ermita”, como satisfacer de su peculio mismo, “medio retablo, haber regalado toda la puntilla de plata de dicho dosel, y así mismo el órgano, la campana, dos atriles de carey…”.

También había hecho el altar para la imagen de la Virgen, previa licencia del Obispo Guillén y “otorgado la pertinente escritura de dotación a favor del mismo, señalando 4.000 reales de principal a fin de que dicho altar dispusiera de los 12 reales de rédito anual, los que posteriormente aumentó para su perfeccionamiento”.

Este acaudalado navegante, enriquecido con sus viajes a Las Yndias de Su Majestad -Cuba, México y Venezuela- era especialmente devoto de esta Virgen marinera, a cuya protección puso dos de sus navíos. Fue dueño, capitán y administrador de las fragatas Nuestra Señora de La Estrella de Mar y Señor San José”, alias La Dichosa, que partió del puerto de Santa Cruz de La Palma rumbo a Campeche en 1748 y Nuestra Señora de La Estrella de Mar, alias El Delfín, en 1788.

En abril de 1762, regresando desde Caracas a Canarias, fue abordado por un corsario inglés que le dejó “sin barco y sin caudal, sólo con sus ropas”, en la Isla de Madeira, pero se rehabilitó económicamente al obtener de la Corona, en 1765 y hasta 1768, “gracia y permisión para su tráfico con la provincia de Caracas”.

Consta también que, en 1741, prometió a la Virgen y a San José 100 escudos si el navío del capitán don Francisco Amarante, que se hallaba arribado en el puerto de La Guaira, llegaba “a salvamento a España”.

En la actualidad se encuentra nuevamente en este templo de San José, sobre un pedestal, al lado del Evangelio, ya que, lamentablemente, prácticamente ninguno de los retablos y altares han sobrevivido hasta nuestros días. El de la Virgen tuvo mejor suerte y se halla en buen estado en la capilla colateral del Evangelio -la de la Plata- en la parroquia de San Francisco. En la hornacina central se venera a la imagen más antigua que existe de San Roque en Canarias.

La ermita fue la más amplia de la ciudad y tuvo gran esplendor, como reflejaban sus imágenes, sus retablos y objetos de culto. Durante mucho tiempo la bonita talla estuvo en la mencionada parroquia, al igual que el resto de los tesoros de la ermita de San José, tras una polémica y desafortunada actuación de sus antiguos dirigentes. Por esa razón, fue cerrada, pasando a ser salón parroquial, almacén de tronos, despensa de material recogido para dar a Cáritas, así como de ajuar de las distintas cofradías, etc.

Afortunadamente, en una nueva actuación donde primó el sentido común, se puso de nuevo al culto, aprovechando que la parroquia seráfica se hallaba en obras. Es probable que se le dote nuevamente con las pertenencias que aún se conservan. Recuérdese que el actual altar mayor de San Francisco de Asís -de remate semicircular a la manera lusitana construido hacia 1717-1719- era el principal de la ermita de San José.

La imagen mariana lleva sobre su cabeza una corona imperial dorada y porta en su mano derecha una estrella de plata de dieciséis puntas o ráfagas finas y alargadas que se asemeja más a la forma de un erizo. La sujeta con el dedo pulgar y el índice. Este atributo acredita su condición de guía de los navegantes y responde al elogio mariano Stella Maris (“Estrella del Mar”) de la Letanía Lauretana.

Su muñeca derecha está adornada con una pulsera de dos vueltas de perlas, al igual que el Niño. Los zarcillos están formados por dos grandes gotas de perla, que penden desde unas orejas tapadas por un pelo natural oscuro con raya en medio.

El Niño Jesús, de pequeño tamaño y rubio, vestido con traje bordado y transparente de gasas, se sitúa sobre el brazo izquierdo de la Virgen, quien lo arropa con su mano izquierda extendida, muy bien tallada, por cierto. El Niño, que parece flotar, tiene el brazo derecho alzado. Sugiere que, al mismo tiempo que trata de acariciar a su Madre, también aprovecha el movimiento para bendecir. La Virgen está arropada por un amplio manto rojo salpicado de estrellas doradas que cubre un valioso traje de lujoso tisú con grandes flores de varios colores y con ribetes en oro.


Bibliografía.

PÉREZ GARCÍA, Jaime. Casas y Familias de una Ciudad Histórica. La Calle Real de Santa Cruz de La Palma.
- Fastos Biográficos de La Palma.
PÉREZ MORERA, Jesús. “Ermita de San José”, en Magna Palmensis. Retrato de una ciudad.
- “Homenaje al Profesor José Pérez de Ayala. Separata”, Revista de Historia de Canarias.


Comentarios
Lunes, 11 de Octubre de 2010 a las 22:09 pm - julio cesar

#10 muy bonito y maravilloso

Martes, 06 de Mayo de 2008 a las 22:29 pm - comandoRIP

#09 Me alegro que hayan repuesto esta histórica pieza. Tiene mucho empaque el rostro, aunque tiene toda la pinta de haber sido imagen de rostrillo.

Miércoles, 30 de Abril de 2008 a las 08:34 am - Cosme

#08 También está la Virgen de la Rosa muy bonita pero a ninguna se le hacen fiestas. Ahora mismo las tienen guardadas creo qu een la sacristía hasta que no abran la iglesia de San Francisco y se lleven sus cosas para allá. Saludos

Martes, 29 de Abril de 2008 a las 22:34 pm - saucero

#07 no sabia k abia una virgen del mar en la ermita de san jose ¿actualmente le asen fiestas? muchas felicidades la proxima vez k baya me fijare

Lunes, 28 de Abril de 2008 a las 22:42 pm - Juan Francisco

#06 Muy bueno el articulo, la verdad es que desconocia la existencia de la Virgen y su historia, pero lo que si desconocia de verdad, es lo de los altares que los de San Francisco son de José y que ahora estan en San Francisco y todavia hay gente de san francisco que pone el grito en el cielo porque el cura de el salvador saco tres escalones en santo domingo e hizo un retrete pá poder mear.¡¡ gracias Jóse y a seguir currado!!.

Juan Francisco

Sábado, 26 de Abril de 2008 a las 08:59 am - Tío Pepe

#05 José, enhorabuena por estos artículos, los que sacaste ya, los queestás sacando y, sobre todo, los que sacarás... nos estás enseñando a todos y a todas a valorar más las cosas, por muy pequeñas que sean, y por eso te doy y te damos mucho ánimo para que no decaigas y que sigas por esta línea. Ya te diré quién soy. Un admirador como tantos tienes por aquí, y por ahí fuera y que, seguro que no te lo dicen, pero creo que tú debes de saberlo. Muchas gracias a bienmesabe porque valora y quiere a las cosas de La Palma y eso se nota-. ¡¡ gracias !!

Viernes, 25 de Abril de 2008 a las 17:11 pm - Reyes

#04 La historia y las fotos muy bonitas y don Miguel mejor que don Juan, su hermano

Viernes, 25 de Abril de 2008 a las 07:51 am - Raúl

#03 Pedro tiene mucha razón. El carácter de don Juan (q.e.p.d.) era extremadamente fuerte y con unos altibajos que te dejaban seco. Los días buenos eran más o menos buenos, pero los otros...mejor no estar cerca. Estoy de acuerdo conque no se debe de premiar un destrozo como el que este cura hizo. Encima se le pone nombre a una calle y se le entierra dentro de la iglesia, como a los de antes. Lo que era la iglesia de San Francisco o San JOsé y lo que es ahora... Deberían de haberse informado mejor aquéllos que propusieron la brillante idea de premiar a un terrorista del arte en mayúsculas

Jueves, 24 de Abril de 2008 a las 22:38 pm - Pedro

#02 La Ermita de San José, una de las muchas joyas religiosas de esta Ciudad, fué convertida en almacén por \"capricho personal\" de un párroco que no escuchó, por orgullo, los consejos que le dieron personas entendidas. Para premiar ese destrozo y su orgullo, le pusieron, nada menos, su nombre a una de nuestras calles. Solo faltó que lo nombraran Hijo Predilecto. Cosas de la politica que ignora totalmente nuestra historia.Algún día, alguien que la vivió, escribirá el porque de ambos sucesos.

El articulo, precioso, interesante como todos los del Sr. Escudero.

Jueves, 24 de Abril de 2008 a las 16:49 pm - Pepi

#01 Muy bonito el artículo y primera noticia que tengo de esta Virgen. chao