La noche del jueves, como la mayoría de los actos culturales del pueblo, el Centro Municipal de Cultura de La Aldea de San Nicolás estaba repleto de gente. Venían a ver el Primer Concurso de Murgas del Carnaval aldeano.
Cuatro fueron las murgas que participaron, y cuatro fueron las actuaciones memorables del acto. Los y las presentes pudieron disfrutar de una noche colorida de movimiento, de humor y crítica, de expresión festiva en el más amplio de los sentidos.
Una hora y media antes del comienzo, los participantes ya andaban preparándose, con nervios, para la actuación. Varios habían sido los meses de preparación y ahora era el momento en que había que darlo todo.
Las primeras fueron Las Tikitaka, una murga formada exclusivamente por mujeres que, con una vestimenta roja, amarilla y floreada saltaban al escenario con mucha fuerza. Dirigida y animada por una coordinadora efusiva y entregada, Atenea, sus letras fueron críticas pero a la vez sensibles. El escenario empezaba a moverse, y de qué manera, pues ellas habían dejado claro que difícil era vencerlas.
Les tocó el turno a los mayores: una murga formada por unos doce componentes, la mayor parte de Tasarte, nos acercaron varios temas muy peculiares por lo diferente que fueron dentro del concurso. Vestimentas, música y escasos movimientos hacían de este conjunto una exposición viva de una antigua manera de proceder en Carnavales. Alegría inmensa porque fueron capaces de estar, llenos de vida, al lado de la juventud que formaba el 90% de los otros participantes.
Llegó, en tercer lugar, el turno de Los Tejemenejes. Violetas, rojos, verdes y naranjas eran combinados con el amarillo de sus pantalones. Pelucas enormes que fueron cambiadas, tras un comienzo espectacular al son de la percusión y la trompeta, por la gorra identificativa de la murga. De nuevo volvía el movimiento tembloroso al escenario, sin tregua para el personal que disfrutaba desde el público. Unas letras críticas, especialmente sobre la situación de la juventud en el pueblo, yo diría que hasta provocativas en parte, se unieron al sabor de la música que acompañaba. El alcalde fue también representado por uno de sus miembros.
Los últimos fueron Los Chamakitos, también críticos pero sentimentales, con una canción dedicada a La Aldea y los aldeanos que emocionó a más de uno y una. Fuego, representaciones varias (inclusive los trabajadores de la televisión local), con vestimentas blancas y rojas y una pancarta al fondo que rezaba: “Los Chamakitos también quieren vivir mejor”.
La actuación invitada fue a cargo de las Ladys Chancletas, que venían de la capital para poner el broche final a esta noche inmejorable.
¿Pero quiénes fueron los ganadores? Los Tejemenejes. En segundo lugar Las Tikitakas, a las que siguieron Los Chamakitos y, por último, los mayores de Tasarte. La fiesta se extendió en las gradas del piso alto y en la puerta del Centro Municipal hasta, al menos, tres cuartos de hora después de haberse sabido quiénes eran los triunfadores.
Varios son los meses que han estado preparando letras, disfraces y coreografía, aparte de otras cosas, los componentes de las diferentes murgas. Hay que destacar que casi la totalidad de los participantes (alguna murga llegaba a tener hasta 37 componentes) son gente muy joven, que apenas llegan a 20 años. La mayoría de ellos todavía estudia en el instituto. Queremos reseñar esto porque si este concurso se cuida y se mima el futuro de los murgueros aldeanos está asegurado. Y sobre todo pensando la calidad de lo que, ellos por su cuenta, han preparado. En este sentido, me parece que todos y todas fueron ganadores el jueves pasado.
Han puesto el listón muy alto este año. Veremos que pasa el próximo. Para ir ya calentándolo, los ganadores, Los Tejemenejes, actuaban de nuevo anoche en la Gala Drag.
Hoy será en Entierro del Besugo, que pondrá la guinda final al Carnaval aldeano.
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| Algunas chicas de la murga Las Tikitakas. |

