Revista n.º 1136 / ISSN 1885-6039

Poetas populares, comunicadores de los acontecimientos del día a día.

Jueves, 12 de abril de 2007
Pedro Manuel Grimón González
Publicado en el n.º 152

Hoy lanzamos una nueva sección de Folclore Musical, dedicada a los cantares de esta tierra, a sus poetas populares. Abiertamente, les invitamos a que nos hagan llegar sus cantares, adivinanzas, refranes, dichos populares..., que iremos publicando periódicamente en esta sección para el disfrute y consulta de todos los lectores.

Portada del Libro Coplas de Víctor Fernández.

Han sido esos ausentes de la formación académica pero con la capacidad de aplicarle la medida necesaria a la construcción de las estrofas y el uso de las palabras que definían el mensaje. Eran verdaderos militantes de su propio compromiso con la expresión de las emociones, como esencia de su sabiduría intuitiva.

Capaces de estructurar versos de ocho sílabas y ubicarles la rima que les permite contar en décima, o las combinaciones de siete y cinco sílabas, situándonos en las seguidillas, sin olvidar su paso por las cuartetas, los pareados, o los versos libres, incursiones todas ellas que han logrado su permanencia en el tiempo, a veces con nombre propio y otras en dignos anonimatos; llegándonos por el romancero o por el cancionero popular, nutriendo en ciertos momentos y casos, procesos de investigaciones literarias, en esos pasajes de la acción coloquial donde la poesía popular utiliza el tratamiento bondadoso y transparente de su particular forma de hablar, su perfil verbal era la manera de usar su lenguaje natural cotidiano, muchas de las veces con una carga de sentimientos puestos de manifiesto y que acentuaban una tonada musical, pasando a ocupar los distintos senderos que permitían a veces adentrarse oreando en los cánones de la inmensa amalgama de géneros musicales asentados en el mundo rural o marinero.

Con el mayor de mis respetos al camino de la oralidad que ha posibilitado el tener hoy entre nosotros éstos y otros versos, pertenecientes a los valores de la cultura popular.

Quiero compartir unas breves reseñas de los que desde su posición han creado y probablemente desconocían la importancia que las creaciones tendrían en el espíritu y dictamen de la poesía popular.

Doña Carmen González Martín
 
 Carmen González Martín, en el almacén de plátanos.
Mujer icodense de especial carácter, llegando a ser responsable de unos almacenes de empaquetado de plátanos, trabajó con cinco propietarios ya que se vendían los almacenes unos a otros, eran épocas muy difíciles, como lo fue la guerra civil y la miseria extendida de la posguerra, asumiendo el mando lo que genera en su entorno una actitud de respeto por parte de los compañeros.

Su humilde condición le da un empuje de lucha personal que la activa en su vida, desde su aprendizaje a la escritura en el reverso de las hojas de plataneras, hasta la sensibilidad de escribirle a la naturaleza, principalmente a los árboles y a los pajaritos, a veces a los deseos imaginarios que le llevan a definir su obra literaria “Realidades y Fantasías”, sin dejar atrás el interés de que se conozcan los versos recopilados, recitados por su padre, memorizados en su estancia en la isla de Cuba, y en cuya obra afortunadamente contribuyó Fabiola Socas.

Su grandeza se refleja en su propia duda “yo no tengo ortografía”, frase que la hace más capaz, más entrañable, definiendo su sabiduría.

Nos transportó esta décima:

                          Fue Genoveva Alayón
                          un modelo de virtud,
                          que pasó su juventud
                          amando a Obdulio León.
                          Con todo su corazón,
                          de él se había enamorado.
                          No sabía que era casado.
                          En él puso su ilusión
                          y él sólo por compasión
                          no se lo había contado.

                          Una carta recibió:
                          Para Obdulio de su esposa.
                          Un poquito recelosa
                          abrió el sobre y la leyó.
                          Y cuando cuenta se dio
                          que había sido engañada,
                          se puso desesperada.
                          Se oyó exclamar: ¡Veva mía!
                          Al instante atrás caía
                          en tremenda conmoción.

O las cuartetas entre las que se han grabado por los Chincanayros como estribillos de la isa “Viña y borrachera” del autor Jerónimo de Francisco:

                          Un borracho se murió
                          y dejó en el testamento
                          que lo entierren en la viña
                          que él chupaba los sarmientos.

                          Un borracho se murió
                          y dejó en una escritura
                          que lo entierren en la viña
                          que él cosechaba las uvas.

Víctor Fernández Gopar, El Salinero.
Portada del Libro Coplas de Víctor Fernández.Cultor de la palabra con una particular forma de expresarse, naciendo en 1884, en una familia noble y sencilla soportando como todas las de aquellos lugares una pobreza tremenda. Poeta de firmeza y sentencia de andar justo y seguro, con la capacidad de ordenar la palabra entre los tajos y los cocederos o en el regreso a su entrono de las Breñas.

Construía con su pensamiento los versos adecuados para comunicarse, tenía una intuición superior, en su comunicación en verso, aunque destacó en el esquema literario de las seguirillas o seguidillas. Como capataz de las Salinas del Janubio repartía con una dignidad sin precedentes el trabajo a los jornaleros equilibrando el que todos pudieran trabajar.

Su valor está presente en toda su obra que recopilara Agustín de la Hoz. Como referencia de humanidad, Víctor quiso despedirse antes de morir, y lo hizo en vida con sus allegados, y cuando se despidió del dueño de las salinas le cantó.

                          Adiós don Pedro Cerdeña,
                          caballero afortunado,
                          adiós, y tenga cuidado
                          con los pobres de las Breñas.

Quiso cuidar y defender a los pobres hasta después de muerto.¡Quién da más!

O estas seguidillas de las ciento que creara:

                          Los que viven pensando
                          pasan por buenos,
                          pero están engañando
                          al que sabe menos.                         

                          Los que trabajan menos
                          mejor se pagan;
                          será porque son buenos,
                          pero empalagan.

                          Yo de eso no sé nada,
                          pero discurro
                          que la carga pesada
                          la lleva el burro.

                          Ahora en el correo
                          vino un escrito,
                          que la carne y el vino
                          paguen poquito.

                          También dicen que vino
                          en los boletines,
                          que se pague el consumo
                          por los pejines.

Maximiano Matías
Natural de La Aldea, nacido en 1885, aunque se le conocía más por Guajiro Peñón Rajado, fue un improvisador nato de la décima, se las ofrecía a la vecindad. En su vida pasó por la práctica de muchos oficios, y como mucho de los de su época marchó a Cuba, de ahí su sobrenombre de Guajiro. Curiosamente en su segundo viaje a la isla caribeña lo hizo en el Valbanera, siendo de los que bajaron del barco en Santiago.

De regreso definitivo y tras realizar trabajos en varias islas, se estableció finalmente en su Aldea haciendo de barbero, pero como ganaba poco para matener a la amplia familia se dedicó de lleno a escribir décimas sobre los hechos que acaecían y luego las vendía como completo para la economía familiar. Llegando a ser detenido por la guardia civil y llevado al juzgado de Guía, por contar la verdad sobre el conflicto de las aguas de las presas de su pueblo.

Relatamos algunas décimas del pleito recopilado por el Proyecto de Desarrollo Comunitario.

                          Todo el que quiera saber
                          el Pleito de La Aldea
                          que compre este papel
                          y con atención lo lea.

                          Vinieron unos señores
                          traían amplio poder
                          para hacer y deshacer
                          por política o dinero
                          y como fuerza mayor
                          atropellaban el pueblo.

                          Fue el año veinte y cinco
                          un año muy señalado
                          por los recuerdos que dejó
                          en mi memoria grabados.

                          Plantábamos tomateros
                          y cuando estaban criados
                          venía ordeno y mando
                          y les pasaba el arado
                          hombres, mujeres y niños
                          éramos atropellados.

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A continuación publicamos estos cantares en agradecimiento y reconocimiento al autor de este artículo, Pedro Manuel Grimón González, Ganador del Concurso de Seguidillas Víctor Fernández Gopar en la edición de 2006.

SALAZÓN

 El Janubio es baliza
junto a los mares.
Y en los riscos suaviza
brotes de sales.
 Las salitres marcando
tajos pintones,
y el pescado esperando
las salazones.
 Si recorre aquel tramo
desde la peña:
son las tierras del amo,
Pedro Cerdeña.
 Primitivas salinas
de los risquillos,
rascaderas de esquinas
dándoles brillos.
 Vuelan muchas gaviotas,
surcan la orilla,
dando sal a las notas
de seguidillas.
 Sal de aquella salina
tráeme otra vez,
ese blanco ilumina
flor de mi niñez.
 Por las aguas llegaron
vientos veleros,
sobre los que arribaron
los salineros.
 Ya navega el chinijo
de jalatero,
esperanza del hijo
del salinero.
 Por los mares navegas
sal de templanza,
con los vientos me entregas
sal de esperanza.
 Quién se priva de amores
en las salinas,
sala los sinsabores
son la sal fina.
 Donde lastran corrientes
olas saladas,
flor de sal en rompientes
abarloadas.
 Sal carita rosada
con tus colores,
ponte así colorada
por mis amores.
 Como granos de sueños
en mar de sales,
se me hacen pequeños
los temporales.
 La sal llega salera
toda molida,
para dar con salmuera
sal a la vida.
 Rompe sal en el tajo
el salinero,
apurando el trabajo
del cocedero.
 Para las salazones
sal yo prefiero,
para los corazones
sal que te quiero.
 Van a golpes de remos
sales secando,
luego en tierra los vemos
almacenando.
 

LEMA: TAJOS PINTONES

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