Capaces de estructurar versos de ocho sílabas y ubicarles la rima que les permite contar en décima, o las combinaciones de siete y cinco sílabas, situándonos en las seguidillas, sin olvidar su paso por las cuartetas, los pareados, o los versos libres, incursiones todas ellas que han logrado su permanencia en el tiempo, a veces con nombre propio y otras en dignos anonimatos; llegándonos por el romancero o por el cancionero popular, nutriendo en ciertos momentos y casos, procesos de investigaciones literarias, en esos pasajes de la acción coloquial donde la poesía popular utiliza el tratamiento bondadoso y transparente de su particular forma de hablar, su perfil verbal era la manera de usar su lenguaje natural cotidiano, muchas de las veces con una carga de sentimientos puestos de manifiesto y que acentuaban una tonada musical, pasando a ocupar los distintos senderos que permitían a veces adentrarse oreando en los cánones de la inmensa amalgama de géneros musicales asentados en el mundo rural o marinero.
Con el mayor de mis respetos al camino de la oralidad que ha posibilitado el tener hoy entre nosotros éstos y otros versos, pertenecientes a los valores de la cultura popular.
Quiero compartir unas breves reseñas de los que desde su posición han creado y probablemente desconocían la importancia que las creaciones tendrían en el espíritu y dictamen de la poesía popular.
Doña Carmen González Martín
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| Carmen González Martín, en el almacén de plátanos. |
Su humilde condición le da un empuje de lucha personal que la activa en su vida, desde su aprendizaje a la escritura en el reverso de las hojas de plataneras, hasta la sensibilidad de escribirle a la naturaleza, principalmente a los árboles y a los pajaritos, a veces a los deseos imaginarios que le llevan a definir su obra literaria “Realidades y Fantasías”, sin dejar atrás el interés de que se conozcan los versos recopilados, recitados por su padre, memorizados en su estancia en la isla de Cuba, y en cuya obra afortunadamente contribuyó Fabiola Socas.
Su grandeza se refleja en su propia duda “yo no tengo ortografía”, frase que la hace más capaz, más entrañable, definiendo su sabiduría.
Nos transportó esta décima:
Fue Genoveva Alayón
un modelo de virtud,
que pasó su juventud
amando a Obdulio León.
Con todo su corazón,
de él se había enamorado.
No sabía que era casado.
En él puso su ilusión
y él sólo por compasión
no se lo había contado.
Una carta recibió:
Para Obdulio de su esposa.
Un poquito recelosa
abrió el sobre y la leyó.
Y cuando cuenta se dio
que había sido engañada,
se puso desesperada.
Se oyó exclamar: ¡Veva mía!
Al instante atrás caía
en tremenda conmoción.
O las cuartetas entre las que se han grabado por los Chincanayros como estribillos de la isa “Viña y borrachera” del autor Jerónimo de Francisco:
Un borracho se murió
y dejó en el testamento
que lo entierren en la viña
que él chupaba los sarmientos.
Un borracho se murió
y dejó en una escritura
que lo entierren en la viña
que él cosechaba las uvas.
Víctor Fernández Gopar, El Salinero.
Cultor de la palabra con una particular forma de expresarse, naciendo en 1884, en una familia noble y sencilla soportando como todas las de aquellos lugares una pobreza tremenda. Poeta de firmeza y sentencia de andar justo y seguro, con la capacidad de ordenar la palabra entre los tajos y los cocederos o en el regreso a su entrono de las Breñas.Construía con su pensamiento los versos adecuados para comunicarse, tenía una intuición superior, en su comunicación en verso, aunque destacó en el esquema literario de las seguirillas o seguidillas. Como capataz de las Salinas del Janubio repartía con una dignidad sin precedentes el trabajo a los jornaleros equilibrando el que todos pudieran trabajar.
Su valor está presente en toda su obra que recopilara Agustín de la Hoz. Como referencia de humanidad, Víctor quiso despedirse antes de morir, y lo hizo en vida con sus allegados, y cuando se despidió del dueño de las salinas le cantó.
Adiós don Pedro Cerdeña,
caballero afortunado,
adiós, y tenga cuidado
con los pobres de las Breñas.
Quiso cuidar y defender a los pobres hasta después de muerto.¡Quién da más!
O estas seguidillas de las ciento que creara:
Los que viven pensando
pasan por buenos,
pero están engañando
al que sabe menos.
Los que trabajan menos
mejor se pagan;
será porque son buenos,
pero empalagan.
Yo de eso no sé nada,
pero discurro
que la carga pesada
la lleva el burro.
Ahora en el correo
vino un escrito,
que la carne y el vino
paguen poquito.
También dicen que vino
en los boletines,
que se pague el consumo
por los pejines.
Maximiano Matías
Natural de La Aldea, nacido en 1885, aunque se le conocía más por Guajiro Peñón Rajado, fue un improvisador nato de la décima, se las ofrecía a la vecindad. En su vida pasó por la práctica de muchos oficios, y como mucho de los de su época marchó a Cuba, de ahí su sobrenombre de Guajiro. Curiosamente en su segundo viaje a la isla caribeña lo hizo en el Valbanera, siendo de los que bajaron del barco en Santiago.
De regreso definitivo y tras realizar trabajos en varias islas, se estableció finalmente en su Aldea haciendo de barbero, pero como ganaba poco para matener a la amplia familia se dedicó de lleno a escribir décimas sobre los hechos que acaecían y luego las vendía como completo para la economía familiar. Llegando a ser detenido por la guardia civil y llevado al juzgado de Guía, por contar la verdad sobre el conflicto de las aguas de las presas de su pueblo.
Relatamos algunas décimas del pleito recopilado por el Proyecto de Desarrollo Comunitario.
Todo el que quiera saber
el Pleito de La Aldea
que compre este papel
y con atención lo lea.
Vinieron unos señores
traían amplio poder
para hacer y deshacer
por política o dinero
y como fuerza mayor
atropellaban el pueblo.
Fue el año veinte y cinco
un año muy señalado
por los recuerdos que dejó
en mi memoria grabados.
Plantábamos tomateros
y cuando estaban criados
venía ordeno y mando
y les pasaba el arado
hombres, mujeres y niños
éramos atropellados.
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A continuación publicamos estos cantares en agradecimiento y reconocimiento al autor de este artículo, Pedro Manuel Grimón González, Ganador del Concurso de Seguidillas Víctor Fernández Gopar en la edición de 2006.
SALAZÓN
| El Janubio es baliza junto a los mares. Y en los riscos suaviza brotes de sales. | Las salitres marcando tajos pintones, y el pescado esperando las salazones. |
| Si recorre aquel tramo desde la peña: son las tierras del amo, Pedro Cerdeña. | Primitivas salinas de los risquillos, rascaderas de esquinas dándoles brillos. |
| Vuelan muchas gaviotas, surcan la orilla, dando sal a las notas de seguidillas. | Sal de aquella salina tráeme otra vez, ese blanco ilumina flor de mi niñez. |
| Por las aguas llegaron vientos veleros, sobre los que arribaron los salineros. | Ya navega el chinijo de jalatero, esperanza del hijo del salinero. |
| Por los mares navegas sal de templanza, con los vientos me entregas sal de esperanza. | Quién se priva de amores en las salinas, sala los sinsabores son la sal fina. |
| Donde lastran corrientes olas saladas, flor de sal en rompientes abarloadas. | Sal carita rosada con tus colores, ponte así colorada por mis amores. |
| Como granos de sueños en mar de sales, se me hacen pequeños los temporales. | La sal llega salera toda molida, para dar con salmuera sal a la vida. |
| Rompe sal en el tajo el salinero, apurando el trabajo del cocedero. | Para las salazones sal yo prefiero, para los corazones sal que te quiero. |
| Van a golpes de remos sales secando, luego en tierra los vemos almacenando. |
LEMA: TAJOS PINTONES

