Revista nº 847
ISSN 1885-6039

Una reflexión sobre el fallo del Premio de Poesía Emeterio Gutiérrez Albelo.

Martes, 19 de Septiembre de 2006
Redacción de 'La Voz de Icod de Los Vinos'
Publicado en el número 123

Por lógica que, sin duda, pudiera resultar en su valoración literaria la calificación de los componentes del jurado del Premio de Poesía Emeterio Gutiérrez Albelo, no deja de sorprender el hecho de que el fallo de esta vigésima edición del certamen declare desierto el primer premio de éste.



En opinión de esta Redacción sorprende que, a un concurso literario con la solera y prestigio del Emeterio Gutiérrez Albelo, puedan haberse presentado dieciséis poemarios que, a juicio unánime del jurado, ninguna de las obras reuniera calidad para hacerse merecedor del galardón.

Dos lecturas surgen ante esta calificación de los poetas Alejandro Krawietz Rodríguez, Arturo Maccanti Rodríguez, Iván Cabrera Cartaza, Miguel Martinón Cejas y Francisco Martín León, que conformaron el jurado.

Por un lado, que los insuficientes méritos de los trabajos denote una participación de segunda fila, lo que pudiera hacer pensar que o bien el certamen no ha tenido suficiente promoción o no resulte atractivo en poetas de mayor calado literario.

La otra lectura, siempre desde el respeto artístico a los mencionados vates, es que tal vez los criterios de valoración del jurado se interpretaran muy encorsetadamente. Tal como se ha publicado en una nota de prensa del Ayuntamiento de Icod de los Vinos, estos criterios de valoración han sido: métrica y medida (por cierto, métrica y medida significan lo mismo), lenguaje bien trabajado, ritmo poético bien marcado, temática, posibles adscripciones estilísticas, frescura en el verso, etcétera. Algunos de ellos a simple vista pudieran resultar algo contradictorios con la esencia poética pero, lo más sorprendente, niegan lo que se da por cierto en las bases del certamen. Según las bases, las técnicas poéticas a emplear por los concursantes deberán ser en sus más amplias y variadas expresiones, tales como prosa poética, verso libre, poesía clásica, etcétera. También citaban éstas que los trabajos deberán versar sobre poemas de tema y expresión formal libre y constituirán un poemario de 400 versos, debiendo ser rigurosamente inéditos. ¿Cómo entonces en los criterios de valoración se puede reputar la métrica y la temática de los trabajos presentados?.

A modo de reflexión en este editorial de La Voz de Icod de los Vinos, porque el jurado en buena lid decide pero todos tenemos el derecho a opinar, podríamos concluir en que este fallo lo que pretende es mantener y aumentar el prestigio del concurso, y así parece ser por la trayectoria del mismo y la calidad literaria de los componentes del jurado. Lo que alabamos. Pero, ahondando algo más en la segunda de las lecturas, entendemos desde esta Redacción que la flexibilidad que las bases permitían no han sido tal vez del todo bien interpretadas y valoradas en este fallo.

¿No sería bueno que los pies estuvieran más en el suelo? El estro de la poesía surge para que los versos de ésta sean leídos y sentidos por el pueblo. El pueblo, que se sepa, tiene los pies en el suelo.

¿Qué sentido si no tiene un poema?

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