Revista nº 907
ISSN 1885-6039

La Cueva Pintada constituye un banco de pruebas para experimentar nuevos elementos que surjan del método arqueológico.

Miércoles, 20 de Septiembre de 2006
Redacción BienMeSabe/ Cabildo de Gran Canaria
Publicado en el número 123

José Ignacio Sáenz es conservador del Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada que el Cabildo de Gran Canaria inauguró el pasado mes de julio en Gáldar. El especialista en arqueología ha trabajado en numerosos proyectos de investigación de ámbito nacional e internacional, destacando su labor, como director de las excavaciones desarrolladas en la Catedral de Santa Ana de Las Palmas de Gran Canaria.



Afincado en Gáldar desde hace varios años, el arqueólogo vasco ha dedicado casi la mitad de su vida a escudriñar a través de los vestigios encontrados en este municipio, la vida de los aborígenes que poblaron Gran Canaria. En 1988 entró a formar parte del equipo de investigación del yacimiento de la Cueva Pintada en Gáldar, y desde 1997 es codirector del programa de excavaciones arqueológicas que ha impulsado la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico del Cabildo grancanario en dicho enclave.


¿Cuál es el hallazgo de mayor valor arqueológico que se ha localizado en este conjunto?

Más que una pieza en concreto, lo que habría que destacar del yacimiento es lo bien conservado que están la mayoría de las casas y la cantidad de objetos que engloban. Algunas casas las hemos descubierto tal y como las dejaron sus habitantes hace mil años y hemos podido recuperar cerámicas, cocinas, hogares, semillas, huesos quemados. Ahora tenemos que estudiar esos elementos para poder reconstruir la vida cotidiana. No solamente se va estudiar una pintadera, porque resulta que tiene un dibujo especial, sino que hay un montón de datos que están arropando todo eso en una casa.

En el proyecto integral, el Cabildo de Gran Canaria ha venido supervisando, patrocinando y gestionando las inversiones en estos años, así como todos y cada uno de los trabajos científicos que se han realizado en el yacimiento, desde el estudio de los rangos climáticos del interior de la propia Cueva Pintada, a la restauración de los vestigios encontrados, la consolidación de las estructuras de piedras y los estudios geológicos, pasando por el proyecto museológico y la redacción del proyecto museístico, que ha incluido la compra y adquisición de numerosos solares adyacentes al territorio que ocupa el actual museo.


¿Qué líneas de colaboración se han mantenido con otros yacimientos o instituciones?

El Cabildo de Gran Canaria ha colaborado con el Museo Canario en una publicación del “Libro de los Ídolos”, con departamentos de la Universidad Complutense y la Universidad Autónoma de Madrid y con varios programas de investigación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. El proyecto de Cueva Pintada es el resultado del trabajo en equipo de una serie de especialistas de varias áreas, como la conservación, la arquitectura, la museología, la museografía, que han ido resolviendo determinadas cuestiones que necesitaba el proyecto. La única institución con la que mantenemos actualmente un convenio es el Consejo Superior de Investigaciones Científicas para estudiar cuestiones de microclima, si bien, cuando se inició el proyecto colaboramos con el Instituto de Conservación del Patrimonio Español.


¿Cómo se conjuga la conservación de este patrimonio con su exhibición al público?

Ha sido muy complicado. De hecho, el proyecto arquitectónico ha estado basado en combinar la presentación del yacimiento y, al mismo tiempo, la conservación del mismo. La cubierta o la propia burbuja de las pinturas son dos elementos arquitectónicos creados para permitir la conservación y su visita. Planteamos que los visitantes no pudieran entrar en el propio yacimiento porque sino se iba acabar deteriorando por lo que era necesario establecer una pasarela para sus desplazamientos. La zona de exposición tenía que estar cubierta para evitar la agresión de la lluvia y el sol.

En total, las distintas Administraciones públicas que han intervenido en la última fase de la puesta en marcha de este gran proyecto desde el año 2003, han invertido la cantidad de 4.365.857,81 euros, de los que 2.322.590 euros han sido aportados íntegramente por el Cabildo de Gran Canaria.


Una vez inaugurada la Cueva Pintada, ¿cuáles serán las próximas líneas de investigación?

El proyecto permite seguir adelante con el programa de investigaciones y excavaciones y ahora que está protegido y abierto al público, puede constituirse como un banco de pruebas, una especie de laboratorio de arqueología, donde se puedan experimentar nuevos elementos que surjan del método arqueológico, nuevos sistemas de datación, de análisis, de excavación. A partir de ahora tiene que primar la investigación, lo que nos permitirá ir mucho más despacio y podremos aplicas nuevos avances en las investigaciones.

El Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada es el resultado del trabajo interdisciplinar en equipo de más de 300 profesionales procedentes de múltiples áreas. Los restos de Cueva Pintada se datan entre el siglo VI y el siglo XVI, sin embargo, se tiene más información del último periodo porque ya existen crónicas y en el poblado aparecen casas construidas sobre otras más antiguas. Hasta ahora se ha excavado en las estructuras superiores, por lo tanto, los arqueólogos aún tienen trabajo que hacer.


¿Qué supone para un arqueólogo haber vivido en primera persona la recuperación del yacimiento prehispánico más importante de Canarias?

Ha sido una suerte poder participar en un proyecto tan complejo, que ha hecho posible hacer arquitectura sobre arqueología y en el que se han resolviendo problemas sobre el terreno, como conseguir introducir una máquina en el yacimiento para poder hacer un pilar. Es el yacimiento más importante del Archipiélago, sin duda, porque la Cueva es única y lo bueno que tiene es que alrededor de ella hay todo un poblado que ayuda a entender que aquello era un trocito de una “ciudad”. El buen estado de conservación del yacimiento ha permitido realizar pruebas de carbono catorce, para determinar fechas. También hemos aplicado la termoluminiscencia, que permite saber cuando se ha cocido una cerámica y se ha empleado la técnica del paleomagnetismo, que se basa en el análisis del norte magnético de las piedras.

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