Revista nº 843
ISSN 1885-6039

Letras Canarias en Frankfurt

Jueves, 19 de Octubre de 2006
Carlos Müller
Publicado en el número 127

Pues me tuve que despedir de los viejos y ya algo automatizados rituales en la Feria Internacional de Libros en Frankfurt. Y a no preguntar por todas partes si había libros de autores y/o editoriales de las Islas Canarias. ¡Estaban ahí! Lo crean o no: en la 58 Feria Internacional del Libro de Frankfurt por fin apareció un lugar de literatura canaria. Aquí un pequeño balance de esta aparición poco menos que milagrosa, un balance quizá algo apresurado, pero el entusiasmo arrastra.



Pues me tuve que despedir de los viejos y ya algo automatizados rituales en la Feria Internacional de Libros en Frankfurt. Y a no preguntar por todas partes si había libros de autores y/o editoriales de las Islas Canarias. ¡Estaban ahí! Lo crean o no: en la 58 Feria Internacional del Libro de Frankfurt por fin apareció un lugar de literatura canaria (¡Ya era hora! se oye desde fondo). Aquí un pequeño balance de esta aparición poco menos que milagrosa, un balance quizá algo apresurado, pero el entusiasmo arrastra.

El pabellón de exposición del Gobierno de Canarias (5.1 E 905) no fue uno de estos kioscos normales que pone a disposición la administración de la Feria para expositores ocasionales. Fue especialmente diseñado con el escudo y logo del gobierno canario. Lo que quiere decir que está firmemente dispuesto a continuar la experiencia en los próximos años para sacarle rendimiento a la inversión. Es un pabellón hasta elegante, ... pero, lo siento, demasiado pequeño y contrario al espiritu de la Feria.

Todos los puestos, grandes y pequeños, incluso aquellos mínimos de 4 m2, suelen estar abiertos para todo el mundo que pase. Para que entren los buscadores de nuevos títulos, puedan tomar en mano los libros y hasta manuscritos expuestos en las estanterías, siempre con la portada hacia adelante para que se vean mejor, hojearlos y ponerse finalmente a conversar sobre los diversos derechos de este libro, o de lo que sea, con los directores del stand. Porque este es el negocio de Frankfurt: los derechos. Para atraer, la disposición de anaqueles y estantes de las grandes editoriales suele ser de tal sutilidad que muchas veces el paseante incauto de repente se encuentra dentro del stand sin que se haya dado cuenta claramente como entró.

(La cosa sin embargo también tiene su lado negativo. Son espacios dificiles de vigilar y en momentos de distracción suelen desaparecer los más hermosos libros en manos de los atrevidos ladrones de libros que por estas fechas se dan cita en Frankfurt, hecho que tuvo que constatar con sarcástica resignación el director del muy elegante pabellón mexicano cuando el último día, único día en que está permitido vender los libros expuestos, le quería comprar uno y ya no estaba.)

El pabellón canario desgraciadamente no observó este principio sino estaba como cerrado con una barra, como en un elegante pub inglés, por cada lado de los dos pasillos a que daba. Claro, se podía pasar tranquilamente por un lado de las barras, nada lo impedía, pero quedaba dentro como un espacio vedado, ocupado con sillas y mesitas para las visitas, pero estas mesas y sillas estaban generalmente ocupados por los que estaban esperando a los vistantes, lo que creaba un aire de espacio privado al cual por cortesía no se debía entrar. Y por lo general la gente no entraba. Quedaba delante de la barra, se servía de los prospectos editoriales y pequeños libritos gratis que ahí estaban expuestos, y se iba. Hay que reconocer que ya al segundo día los encargados del pabellón se habían percatado y se propusieron a cambiarlo de alguna manera para el 2007. O ampliar el espacio o cambiar de alguna manera la localización de las barras, ...

El segundo problema fue que no había suficientes estanterías para exponer los libros. Para los más hermosos de arte y fotografía había dos espacios empotrados e iluminados, el resto de las ediciones tenía que apelotonarse en 4 pequeños estantes amarillos o quedar dentro de los espacios iluminados pero más bien en fila y al fondo. Los interesados tenían que arrodillarse y repasar un libro tras otro, lo que no era precisamente una invitación. Y menos mal que el día antes se arreglaron las estanterías amarillas ya que si no el espacio para extender a la vista de todos los libros traídos hubiera quedado en una manchita exigua. Otro elemento por cambiar para el 2007, aunque para eso habría que tapar la muy bella reproducción en gran tamaño de un cuadro de Luis Alberto Hernández realizado para el Día de las Letras Canarias 2006. Además por la falta de estanterías no se pudo crear un orden de exposición entre las publicaciones presentadas. Qué orden casi da lo mismo, por temas o por editoriales, pero una disposición evidente y descifrable para el observador de pie delante de los libros tiene que haber.

Pero bueno, "la novatada se paga“, como muy cierto constató Felipe García Landín director del stand. Junto con Felix Hormiga (el único que la había visto una vez hacía unos 10 años) se recorrió la mayor parte de la Feria para tomarle la medida al monstruo kilométrico. Y el problema de las lenguas. El inglés estaba perfectamente cubierto por Virginia Ron Benoite, el alemán por Enrique Ayra, pero eran pocos. Alguna vez se tenían que ausentar y entonces no había nadie. Y en Frankfurt eso no puede pasar. Siempre tiene que haber alguien que atiende a los visitantes en una de estas dos lenguas. Y si habría alguien para francés, mejor aún.

Una ausencia sorprendente fue la de los diversos municipios y cabildos que de vez en cuando han editado libros muy bellos, además la ausencia de publicaciones de las dos universidades y otras instituciones científicas como p.e. el Museo Canario. En Frankfurt también se intercambian los derechos de publicaciones científicas. Hay todo un salón dedicado únicamente a las editoriales de ciencias.

Que no estuviera nadie de Turismo se puede interpretar ya como ausencia folklórica. No sé si Felipe Landín llegara a ver los espacios de las editoriales turísticas alemanas en el salón 3.1 y otros. ¡Aplastantes! Guías sobre las Canarias por todas partes. Pero entre las guías todavía caben publicaciones que no se ocupan de lo archiconocido, guías especiales de senderismo, geológicas o marítimas. p.e. Turismo podría apoyar perfectamente iniciativas en este sentido ya que através de la Feria se crea buena parte de la imagen que los visitantes traen consigo cuando llegan. Hasta ahora es la de "islas de analfabetos simpaticos“. Sin chiste. Duele.

Cómo valorar, pues, a bote pronto, esta primera aparición de las letras canarias en la más grande y fastuosa feria de las ferias de libros en Frankfurt desde hace más de 30 años. Si me permiten, un discreto y optimista aplauso desde la última fila donde yo resido. Fue una primera experiencia con sus luces y sombras, la principal luz, en todo caso, fue haberse presentado por fin en el gran escenario internacional de las literaturas. Las sombras son perfectamente eliminables a lo largo de los próximos años con la experiencia que se suele adquirir en estos eventos.

Y ahí está el meollo del asunto: hay que volver, cada año, mejorar la presentación, adquirir notoriedad personal en la Feria. El director del pabellón mexicano p.e. viene desde hace 5 años al menos, el personal en el puesto de la agencia literaria Balcells es casi siempre el mismo, el gran pabellón de Santillana desde hace años es perfectamente administrado por dos españolas residentes en Colonia que se lo saben todo. Una amable invitación a un vinito durante los dias reservados a los visitantes profesionales siempre conduce a encuentros interesantes. La "tribu hispana“ del pabellón 5 de la Feria del Libro de Frankfurt es una comunidad que se conoce ya desde hace años y dentro este conocimiento mutuo se desarrollan también los negocios con las agencias y editoriales no hispanas especializadas en sus respectivos paises en el área de la literatura en lengua española.

A los representantes de varias editoriales canarias, la visita a la Feria de Frankfurt posiblemente les haya inspirado sobre las enormes posibilidades que ofrece este acontecimiento a difundir y vender sus productos hasta a editoriales chinas, por citar un país remoto que sin embargo está surgiendo cada vez más. Los representantes del CCPC, a los cuales el autor de estas lineas acompañó durante algunas horas por las salas de empresas de servicios técnicos alrededor del mundo de los libros, quedaron impresionados por la infraestructura ingente de distribución en Alemania y parece que el Centro estudiará las posibilidades que acercarse algo más al enorme mercado flotante en lengua alemana e inglesa (juntos unos 6 millones de potenciales lectores) que todos los años pasa por las islas, sin perder de vista los cientos de miles de residentes alemanes e ingleses.

Cierto, con ediciones en otras lenguas de autores canarios se plantearía de nuevo el complicado problema de los traductores, problema para el cual la Feria de Frankfurt también ofrece una solución. Dispone de un centro y computo de traductores de/a todas las lenguas posibles y sus de respectivas especializaciones, centro al cual los interesados en búsqueda de un traductor pueden dirigirse. Y a ver si entonces no pasan más despistes como éste encontrado en un hermoso librito de fotografias de paisajes canarios. El texto se dirige en segunda persona singular al lector alemán. Para lectores españoles es algo habitual que le hablen de "tu“ en casi cualquier situación, para un lector alemán sin embargo significa una falta de respeto o exceso de confianza. Normalmente un traductor llama la atención del cliente que le encargó el trabajo sobre estas sutilezas (yo al menos lo consideraría como parte del trabajo para el cual me paguen).

En total pues, muy bien y adelante, se puede hacer mucho más en la Feria aparte de exponer libros. (Que no vuelva a pasar lo de 1992. País invitado: España. Unos 60 escritores invitados a la Feria, ni uno (!) de Canarias.) Se puede llevar a autores, a los alemanes les encanta oír a los autores leer de sus propias obras, a veces aunque no entiendan la lengua. Se podría invitar un día a algún decimista para un concierto musico-literario, el espectáculo del antiguo y sorprendente "arte de trovar“ improvisado, tan popular todavía en La Palma, se podría colocar una pequeña sucursal del pabellón grande en la sala de los libros de viaje para ofrecer ahí mismo las guías de viaje alternativas en alemán y español, ...

... la Feria Internacional del Libro de Frankfurt 2007 ya está ahí a la vuelta. Como expositor en el marco de la "Asociación de Autores españoles y latinoamericanos residentes en Alemania“ ya empezamos estos días con los primeros preparativos para el 2007. El invitado de honor será la Cultura catalana. Medio mundo hablará o escribirá sobre el catalán, sobre su literatura, de Cataluña, Baleares y Valencia, hasta de Andorra, una promoción total, ... para que vean lo que aún se puede hacer.

Comentarios
Martes, 27 de Noviembre de 2007 a las 20:02 pm - lola suarez

#02 No seas tan pelota, me refiero al que puso esto de LOLA SUARES la mejor, x favor no t pacs....

Martes, 27 de Noviembre de 2007 a las 19:10 pm - lola suarez

#01 Es una magnifica autora de novelas canarias como por ejemplo un libro suyo titulado maresía que lo hemos leido en el instituto en al que yo asisto, cuando estaba en 1º de la eso, es muy boito lo recomiendo a todo el mundo y para los estudiantes de secundaria de el instituto de santa ursula en especial, Suerte Lola y espero que a mi y a mis amigos nos sigas deleitando con tus maravillosas novelas!