Revista nº 855
ISSN 1885-6039

Domingo Garí habló sobre Los nuevos movimientos sociales en América del Sur.

Domingo, 26 de Marzo de 2006
Redacción BienMeSabe/ Fuerteventura Digital
Publicado en el número 97

El Ciclo de Conferencias que la Fundación Manuel Velázquez Cabrera está impartiendo en Tiscamanita, dentro del Aula Nacionalismo y Globalización, continuó el pasado 14 de marzo donde el Doctor en Historia y Profesor Titular del Departamento de Historia de la Universidad de La Laguna, Domingo Garí Hayek, dictó una conferencia sobre Los nuevos movimientos Sociales en America del Sur.



Reproducimos un resumen de su conferencia:

LOS MOVIMIENTOS SOCIALES EN AMERICA DEL SUR. Desde la emergencia del EZLN en 1994 multitud de movimientos sociales han recuperado espacios de controversia y presencia significativa en América Latina. Unos consolidando avances notables en su desarrollo, como es el caso del Movimiento de los Sin Tierra de Brasil. Otros desarrollándose a partir de las negativas consecuencias de las políticas neoliberales desde el comienzo de los noventa, como es el caso de los Piqueteros en Argentina.

Además, el impulso del Foro Social Mundial desde 2001 ha favorecido el encuentro y enriquecimiento de ideas y experiencias concretas de todos los movimientos que allí se dan cita a comienzo de cada año.

La larga lucha de los Sin Tierra brasileños ha hecho de estos uno de los principales movimientos sociales del mundo. Conservando su autonomía, y avanzando y actualizando sus propuestas teóricas y prácticas, el MST es contemplado hoy como una esperanza para avanzar en el logro de una sociedad planetaria más justa y ecológicamente sostenible.

El asentamiento de millones de campesinos sin tierra, y el desarrollo de prácticas comunitarias y democráticas en el interior de los asentamientos, deben ser estudiados con atención por las gentes preocupadas por construir una humanidad liberada de la explotación, de la opresión y del analfabetismo.

El MST organizó su primer encuentro formal en 1984, aunque desde 1979 la práctica de la ocupación de tierras, y la demanda de la reforma agraria, están presentes en el campo brasileño, como señas de identidad de un movimiento social que ha respondido con sabiduría a los desafíos que el mundo campesino tenía y tiene en ese inmenso país. En su gestación jugaron un papel destacado las corrientes opositoras de izquierda a la dictadura militar, y la pujante Teología de la Liberación y sus pastores comprometidos con las luchas de los pobres. Desde su inicio y hasta la actualidad, el MST ha logrado asentar y dar tierra a más de dos millones de campesinos empobrecidos.

Ha creado una red de escuelas para la alfabetización, y mecanismos asistenciales de todo orden, para dignificar y proteger a los empobrecidos del campo y de las áreas periurbanas y marginales de las grandes ciudades de Brasil.

Por su parte, la emergencia de la lucha de los Piqueteros en Argentina, se explica en el contexto de pauperización a que fue sometida la sociedad argentina durante los mandatos presidenciales vinculados al neoliberalismo. Sobre todo a la larga y funesta etapa de Menem, responsable de la venta de las principales actividades estratégicas del país a las empresas extranjeras (españolas), y del sistema de corrupción generalizado que provocó el caos financiero de 2001.

Los bancos cerraron sus puertas y los ahorradores de clase media perdieron lo que habían depositados en ellos. Esto, sumado al incremento vertiginoso del paro, y a la acentuación de la miseria en todo el país, originó la aparición de los piqueteros (parados organizados que deciden organizarse y hacer frente a su insostenible situación, ocupando las fábricas y las empresas que los dueños habían abandonado huyendo del país).

Los piqueteros, junto al Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas, y al Movimiento Nacional de Fábricas Recuperadas, son la vanguardia de un movimiento social que cobró un auge espectacular desde finales de 2001 hasta la elección de Kirchner en 2003.

La política socialdemócrata de construcción nacional de Kirchner ha logrado dividir al movimiento social, momentáneamente, resolviendo algunos de los problemas más urgentes del pueblo empobrecido. La situación, sin embargo, está lejos de haberse arreglado, aunque si estabilizado con relación a 2001-2003


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