Revista n.º 1045 / ISSN 1885-6039

Educar desde Canarias: una forma de vida.

Jueves, 6 de julio de 2006
José Miguel Perera
Publicado en el n.º 112

El asunto es muy sencillo a priori: ¿me preocupa como docente la realidad (Canarias: sus pueblos y sus gentes) que me concreta como ser humano? ¿Qué perspectiva tengo de ella? ¿Creo que Canarias es un pueblo particular, con unos rasgos diferentes a otros pueblos del mundo? ¿Vivo mi vida cotidiana teniendo presente que los problemas personales muchas veces tienen que ver con problemas sociales de nuestro contexto, y éste en el mundo? ¿Me preocupa de qué manera transmitirlos y hacerlos llegar? En definitiva, ¿creo de interés educativo tener en cuenta el contexto canario?

Foto Noticia Educar desde Canarias: una forma de vida.



(...) La nueva historia de la comprensión de universalismo en cuya historia ha de integrarse Canarias. Pero esta incorporación a la Historia Universal Nueva, Canarias no puede realizarla sin un previo camino de largo recorrido psicológico:

1º. Tener conciencia de sí misma.
2º. Expresar su propia voz, decir su propia palabra.
3º. Dinamizar una estructura liberadora.
4º. Vincularse fraternalmente con todos los pueblos escuchando la voz de cada uno.


Manuel Alemán.



Eduquemos para que Auschwitz no se repita.

Joan-Carles Mèlich.



Nunca me ha parecido muy conveniente hablar de contenidos canarios en la educación. Me refiero a la significación de la palabra contenido, donde en su enunciación parece referirse a varios puntos de un programa educativo que hay que explicar. En este sentido, es muy probable que dicho contenido, en el momento de la explicación, pueda pasar desapercibido al alumnado en tanto en cuanto es un guión más que tiene que estudiar para cumplir con el negocio (recalco lo de negocio) presentado a principio de curso: aprobar la asignatura.

Por supuesto que no me parece nada mal que estos “contenidos” queden recogidos en la legalidad como aspectos obligatorios a hacer llegar a nuestro alumnado; más si pensamos que a lo largo de las décadas esto había quedado en manos de algunos que ejercían lo canario desde la clandestinidad de los discursos educativos.

No creo que sea tan diferente el aprendizaje de estos puntos de nuestro contexto para los opositores a la enseñanza canaria. El negocio en este caso es cumplir con unos mínimos para poder sacar la oposición adelante. No importará cómo se presenten estos "contenidos”: la idea es dejarlos caer para que el tribunal de turno marque en el casillero correspondiente que ha nombrado algo de “contenidos canarios”. La mano burocrática que apunta se convierte en una buena imagen metafórica de lo que es entender Canarias como algo que hay que cumplir: una Canarias burocratizada. Pero, ¿vale sólo con eso?

No creo en absoluto que los contenidos canarios, por lo general, sean elementos centrales que se estén llevando a cabo a la hora de educar desde Canarias. Repito que me parece necesario que queden recogidos legalmente en los documentos pertinentes; que aparezcan como guiones insoslayables a tener en cuenta en una oposición... Pero, pasados unos cuantos años, ¿tenemos la sensación de que todo ese aparato teórico, en muchos casos insuficiente, está calando? ¿No tendríamos que empezar a pensar nuevas vías para que dichos contenidos no sólo estén presentes, sino que sean interiorizados, asumidos por los docentes de nuestras islas?

Desarrollo de las semininales del Concuros Escolar Canarias Jugando 2006 en el IES Luis Cobiella


Sé que me meto en asunto delicado porque, para empezar, el contexto político canario (todas las instituciones, no sólo la educativa), si bien ha sufrido cambios en estos últimos treinta años, tampoco se presta demasiado a enseñar y a fomentar una conciencia de la diferencia que porta la realidad cultural canaria en el mundo. Y no se trata de que Canarias sea un escaparate en donde se puedan ver, a la manera de un museo, sus rasgos particulares. No. El tomar en cuenta nuestras circunstancias particulares tiene como fin primero y último el ser conscientes de determinados hechos históricos y presentes para tener una mejor manera de vivir y convivir; y, en muchos casos, para darles la solución más conveniente.

Por ello no se nos debe escapar que para llevar una educación del mejor modo posible en, para y desde Canarias las estructuras institucionales deben trabajar desde los hechos y problemas que en esta realidad suceden. No está de más recordar que educar es un concepto bastante complejo que se escapa de los límites del sistema educativo; y que, en tantas ocasiones, nosotros sentimos en las aulas que trabajamos a contracorriente de lo que nuestros jóvenes ven, escuchan y viven diariamente fuera de las mismas. Puede parecer una perogrullada, pero me gustaría reincidir en que educar nos debe suponer -así lo veo- estar inmiscuidos de lleno en la realidad que nos rodea y nos toca; a nosotros y a todos los que, de alguna u otra manera, son parte activa de la educación de los jóvenes.

El asunto es muy sencillo a priori: ¿me preocupa como docente la realidad (Canarias: sus pueblos y sus gentes) que me concreta como ser humano? ¿Qué perspectiva tengo de ella? ¿Creo que Canarias es un pueblo particular, con unos rasgos diferentes a otros pueblos del mundo? ¿Vivo mi vida cotidiana teniendo presente que los problemas personales muchas veces tienen que ver con problemas sociales de nuestro contexto, y éste en el mundo? ¿Me preocupa de qué manera transmitirlos y hacerlos llegar? En definitiva, ¿creo de interés educativo tener en cuenta el contexto canario?

De las respuestas a estas preguntas dependerá la perspectiva que cada docente adopte de cara a transmitir esos “contenidos canarios”. Para algunos serán una verdadera tontería; para otros, ni fu ni fa: si hay que darlos, se dan; pero para algunos educar desde Canarias no puede estar indisociado de tener presente en cada uno de los pasos que damos en educación el contexto cultural, social e histórico de nuestras islas. Esos puntitos a tratar en un temario que comentábamos más arriba no son meros contenidos. Educar desde Canarias significa vivir responsablemente en, para y desde Canarias, concretando diariamente de forma activa determinadas metodologías que sostengan y propicien esta responsabilidad. Educar desde Canarias como forma de vida (he ahí el título que daba a esta palabras).

Yo hablo de una manera de afrontar los temas y la convivencia con los alumnos; y, además, en muchos casos, a la hora de explicar, partir siempre del contexto que ellos maman diariamente y que han mamado sus padres, sus abuelos... De esto no se tiene que derivar que todo lo que se refiera a Canarias sea maravilloso. Todo lo contrario: precisamente porque hago llegar esa realidad el alumnado puede entender que no todo es maravilloso (un apunte: resulta llamativo, y triste, que la visión que suelen tener nuestros alumnos sobre las islas sea muy parecida a la propaganda turística y mítica del Paraíso hecho realidad).

Dicen que, aunque no tengo tan claro esto, hay determinadas materias que no se prestan tanto a este partir del contexto (tampoco en Lengua y Literatura -asignatura que imparto- todo lo que se explica está directamente relacionado). Pero eso no quita -digo yo- para que como perspectiva explicativa siempre revolotee en nuestras mentes. (Aparte me cuestiono: si esto es como algunos plantean, ¿no será sospechosa la materia que imparten de cara a su utilidad en educación? ¿O es que, en realidad, como tales puntos no salen en el libro de texto usado costaría preparárselos?).




Igualmente, no veo nuestra educación al margen de una ética desde la que se ponga en funcionamiento. Ponía al principio una cita del filósofo de la educación catalán Joan-Carles Mèlich que decía: Eduquemos para que Auschwitz no se repita. Para mí esto está incluido en la perspectiva canaria en la que creo, es decir: eduquemos para que no vuelva a ver otra Conquista injusta en Canarias, eduquemos para que nuestras personas no sean explotadas injustamente, eduquemos para que nuestros abuelos sean respetados, para que no se cometan acciones injustas a nuestro alrededor y, por ende, en el mundo; para que no se maltrate a nuestra amiga concreta... Y la mejor forma de hacer esto es enfocándoles todo desde lo más cercano, desde lo que más les toca. La idea final que se vislumbra tras la educación desde la realidad concreta canaria no es más que ésta: mejorar la vida. Es imprescindible transmitir y enseñar para esto una conciencia histórica, desde todas las áreas, del contexto cultural desde el que se educa. Se trataría de crear conciencia de tradición, de hacerlos partícipes del pueblo en el que viven. Arraigarlos. Hacerles ver que los mayores, incluso los ausentes, tienen mucho que ver en cómo ellos son hoy. Descubrirles el sentido compartido de la vida humana: que no vivimos aislados, sino que casi todo lo que somos viene de una historia que los (y que nos) ha ido haciendo. Ser conscientes nosotros de este motivo, y hacerlos conscientes de ello, es lo que puede despertar el sentido de la responsabilidad, por cierto tan criticado hoy en nuestros jóvenes (¿por qué no se empieza a poner verdaderamente el dedo donde tiene que colocarse? ¿Por qué no se le echa la culpa a quien la tiene: los políticos y sus televisiones, los padres -nosotros mismos-, la sociedad adulta en general? ¿Hay que recordar que los jóvenes son, a grandes rasgos, resultado de lo que viven?).

Ahora, como al principio, vuelvo a problematizar: si algunos pensamos que estos contenidos son no sólo fundamentales sino imprescindibles a la hora de educar desde Canarias, ¿qué pasa con los que no comparten esta perspectiva? Más todavía: si las leyes educativas de Canarias dicen que estos contenidos deben llevarse a hechos en los centros, ¿alguien me dice, por ejemplo, la labor que ejerce la inspección educativa para velar por ello?

Claro que lo interesante y necesario sería cómo llevar a la realidad cotidiana actividades que tengan como fin las ideas anteriores. Variados son los ejemplos. Pero más que nada: tenemos toda la imaginación para ello. Sólo queda echarle tiempo. En cierta forma, y a pesar de mi discurso, quizás yo tan sólo sea un insignificante ejemplo de lo que se ha realizado.

Soy consciente de la labor que se puede hacer desde el área de Lengua y Literatura. No concibo la explicación de esta materia, como decía, al margen de la historia desde donde se tiene que entender. Quizás "la actividad" mayor que realizo, difusa si ustedes quieren, sea aplicar una coherencia diaria con respecto, por ejemplo, al tema de la diversidad lingüística. Desde este punto de vista, junto a las actividades concretas, nunca puedo olvidar que la idea principal de todo lo que se lleva a cabo en mis clases es el respeto que se debe tener hacia las variedades lingüísticas del idioma español. Si hay algo que me preocupa en ellos es esto: que no valoren su forma de hablar y, por ende, ninguna otra forma. Tratarles de explicar que eso es falso, que los canarios (como los mexicanos o los andaluces, como los castellanos o catalanes) hablamos diferente, que ni mejor ni peor que nadie... se torna tarea ingentemente dificultosa. Si tenemos en cuenta cómo llegan a la Secundaria, el corazón de uno casi se parte cuando oye la opinión que tienen de la modalidad lingüística que ellos hablan (¿y qué decir de lo que manifiestan muchos de los mismos compañeros docentes?). En este caso, después de dedicar dos o tres clases a hablar de qué es “Lengua Castellana y Literatura”, la primera actividad es ponerles en cuestión muchos tópicos históricos adquiridos a lo largo de su vida de estudiantes (la 2ª persona del plural y todo lo que conlleva; la utilización del sonido Z, el léxico canario, etc.). Pero -insisto- sin una coherencia a lo largo del año (si quieren, a lo largo de los cursos), en las actividades, en lo explicado y discutido, nada podemos conseguir. Esto me parece la “actividad” más necesaria.

En la parte de Literatura, todo se muestra más complicado. Si la literatura ha quedado relegada a los márgenes en el sistema educativo, imagínense la canaria. Les sorprende mucho, por poner algún caso, escuchar que nombres tan conocidos para ellos como los de Tomás Morales o Alonso Quesada son escritores que vivieron no hace mucho por las calles que ellos ahora pisan. Sólo con esta idea, ¿no se les despierta a ustedes infinidad de cosas por explotar, donde puedan apreciar la lengua literaria de nuestros escritores, amén de otros muchos aspectos y valores desde el sentido de la óptica que he expuesto?

Para acabar, la idea de lo que quiero exponer, todo esto nombrado sobre educación y Canarias, no lo vivo sólo porque hay que dar contenidos canarios; sino porque no creo que puedan ser educados de mejor manera que teniendo en cuenta estos principios. Es una necesidad que, en muchos casos, mejorará incluso los problemas diarios que solemos tener en los centros. Desde este punto de mira educativo, para mí es totalmente diferente (no sólo un matiz sin peso) educar teniendo en cuenta esto y no teniéndolo.



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