Revista nº 784
ISSN 1885-6039

Algunos escritores canarios en la biografía de Carmen de Burgos.

Viernes, 13 de Enero de 2006
Antonio Henríquez Jiménez
Publicado en el número 87

Aparecen en la biografía que comento, de un modo bastante discreto, las relaciones de Carmen de Burgos con nuestro Tomás Morales; también la relación, de distinto orden, con Benito Pérez Galdós y con Alonso Quesada y su familia.



Es de reciente aparición el libro Carmen de Burgos. Colombine en la Edad de Plata de la literatura española. La biografía de la escritora almeriense está escrita por la profesora y especialista en el tema Concepción Núñez Rey. La publica la Fundación José Manuel Lara, y es Premio Antonio Domínguez Ortiz de Biografías 2005.

En cinco partes nos va desgranando la azarosa vida de esta luchadora por la modernidad de España, abogada de todas las causas justas, escritora, periodista, investigadora, pedagoga (fue profesora de la Escuela Normal de Maestras de Madrid), etc., que acabó sus días en la tribuna del Círculo Radical Socialista de Madrid el 4 de octubre de 1932.

El libro viene a llenar varios de los vacíos que existen en las biografías circulantes de Colombine y a completar los conocimientos que se tienen de la vida literaria de las primeras tres décadas del siglo XX.

Esta biografía nos quita el mal gusto que nos dejara una fingida autobiografia que apareció hacia 1998, en la que se mezclaban documentos, por lo general muy mal transcritos, y fechas y personajes, sin un rigor mínimo, fusilando fuentes y dando opiniones peregrinas; y que frustró, de alguna manera, la edición anotada de las cartas de Colombine a Alonso Quesada, anotada y preparada por una profesora canaria. Ahora sería el momento de dicha publicación. La referida autobiografía encandiló a incautos lectores que por sus resposabilidades en ciertas instituciones canarias deberían ya andar avisados del contenido de los libros que aconsejan (o que incluso publican).

Aparecen en la biografía que comento, de un modo bastante discreto, las relaciones de Carmen de Burgos con nuestro Tomás Morales; también la relación, de distinto orden, con Benito Pérez Galdós y con Alonso Quesada y su familia. Hay un apartado dedicado a “La gran acogida de los intelectuales canarios” en el capítulo IX de la Segunda Parte (pp. 333-341), cuando narra las peripecias de la visita de la escritora a Canarias en el mes de octubre 1913, de regreso de un viaje a La Argentina. Los fragmentos de las cartas a Rafael Romero y a su viuda están tratados con sumo respeto, así como la cronología de los mismos.

Aún faltan por conocer muchos aspectos de la vida intelectual de la época que le tocó vivir a Colombine, vedados adrede al público, por intereses mojigatos e ideológicos. Siguen aún pendientes de rescate muchos de los elementos que harían luz en tantas cuestiones que han sido obviadas por la variada y múltiple censura, los cuales harán reescribir, completándola, nuestra propia historia. Todos presumimos a dónde iría a parar el archivo de Colombine. ¿Qué le dirían en sus cartas todos los intelectuales que se relacionaron con ella? ¿Qué le dirían Rafael Romero y Tomás Morales? En espera de los hallazgos posibles, este libro es un serio acercamiento a una de las figuras de mujer más importante del primer tercio del siglo XX.

El interés del libro resulta incrementado por la inclusión de una “Cronología” y de un “Índice onomástico”, que dan al lector apresurado una visión de la interesante vida y de las múltiples relaciones de la escritora, y animan a adentrarse en una lectura de la obra, que se hace apasionante. Conozco a más de una persona (¿verdad, Elena?) que, temiendo adentrarse en las imponentes 669 páginas del libro, una vez comenzada su lectura, no ha podido parar hasta acabarlo. Por lo demás, el apartado fotográfico es un importante documento que completa y pone más vida a lo leído.

La autora agradece a varios estudiosos y a varias instituciones canarias la ayuda prestada para la confección del libro.

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Comentarios
Jueves, 25 de Abril de 2019 a las 11:15 am - tomas

#03 me encanta tus poemas

Sábado, 14 de Enero de 2006 a las 13:24 pm - A. Bruno

#02 Me ha sorprendido, enormemente, la lectura de esta reseña en el que hay una reflexión ética que nos remite a la verdad, pero en el que no hay un total desvelamiento, porque es, sobre todo (o así la entiendo yo), una invitación a que nosotros salgamos de la pasividad y hagamos, exijamos, a quienes nos ocultan cosas (instituciones y personas de 'status') que nos las desoculten. Intrigados todos ya por lo que pasa, y debido a este señalamiento de A. Henríquez, movámonos. estudiemos, contactemos, intentemos aprender,... para que no venga nadie a decirnos lo que es una cosa cuando es otra.

Por eso, me ha gustado, también, el comentario de la compañera. Porque quiere saber.

Es curioso, pero una de las cosas que más me llaman la atención (y es una de las cosas a las que alude A. Henríquez) es, precisamente, el poco interés que despierta para la crítica la naturaleza erótica de Tomás Morales, e, incluso, la del propio Alonso Quesada, tan obsesionado por los pechos femeninos. Y la de Torón, tentado por mujeres de vivo 'colorete' y cuyos bolsillos vacío le impidieron conocerlas (de esto debe saber algo J. Yeray Rodríguez).

En fin, no los entretengo más. Un saludo.

Sábado, 14 de Enero de 2006 a las 09:45 am - Susana Luis.

#01 Me parece muy interesante el artículo, pero me llena de dudas o no comprendas tantas referencias veladas, que no críticas a determinados grupos, o personas, que los que no sabemos de que va nos quedamos un poco en fuera de juego. Gracias.