Revista n.º 1054 / ISSN 1885-6039

Cincuenta y un años de Divinos en San Francisco. Santa Cruz de La Palma.

Lunes, 26 de diciembre de 2005
José Guillermo Rodríguez Escudero
Publicado en el n.º 85

Una de las principales características diferenciadoras de cada rondalla era la buena armonización de todas sus voces. Don Facundo Daranas nos informa de que “era el conjunto, con sus matices, lo que destacaba, ya que no se contaba con una nutrida representación de voces solistas”. A las voces se unían los afinados instrumentos: laúdes, timples, bandurrias, guitarras, castañuelas, panderetas, triángulos… es “época de gabardinas, sombreros bilbaínas, bufandas y el primer cognac para calentarse…” Es indescriptible la sensación que se siente desde la cama cuando, de madrugada, rompe dulcemente el silencio un villancico que nos despierta con un nostálgico nudo en la garganta.

Foto Noticia Cincuenta y un años de 'Divinos' en San Francisco. Santa Cruz de La Palma.


Pueblo palmero, venid cantad,
Que el Rey de los Cielos ha nacido ya.
De colores se viste la clara madrugada
Los balcones con flores se abrazan en el mar
Ya llegan las parrandas por la calle Real
Y que feliz encuentro en mi bella ciudad.
Santa Cruz de La Palma es toda un cantar
Santa Cruz de La Palma rezuma Navidad.

(Pueblo Palmero. Manuel J. Pérez Rodríguez)



Una de las manifestaciones amparadas en lo que los etnógrafos han considerado como “religiosidad popular” es, entre otras, la agrupación palmera de “Lo Divino”. Grupos de todas las edades y condiciones que cantan alegres y melancólicos villancicos por las calles de la capital durante las nueve noches que preceden a la “Misa del Gallo”. Se trata de una preciosa costumbre común a diversas poblaciones de la geografía española que luego se extendió, afortunadamente, por todo el territorio insular. Simbólicamente, con cada una de las “Misas de Luz” se rememora y festeja el período de nueve meses del embarazo de la Virgen María. Son las Eucaristías del Novenario que sirven de pregón a la Nochebuena. Los grupos amenizan las celebraciones en el interior de los diversos templos cantando sencillos villancicos, composiciones poético-populares dedicadas al nacimiento del Niño Dios. Unos villancicos que, poco a poco, irían nutriéndose de otras composiciones propias o de otros lugares como Andalucía, Cataluña, Extremadura o Hispanoamérica, o las más “cultas”, resultado de adaptaciones de composiciones clásicas.


Venid pastores, venid con alegría,
Porque esta noche en La Palma
Nacerá Jesús el Mesías.
Venid de costa a costa
De Fuencaliente a Garafía
Alegraos los corazones
Porque todo Él es alegría.

(Venid Pastores. Raúl Arrocha San Luis)


En la capital palmera estas rondallas se remontan al año 1947, pero en la Parroquia de San Francisco comienzan a salir en la Navidad de 1954, bajo las directrices de D. León Felipe Acosta, su primer director. Previamente un grupo de palmeros participaba en La Laguna en los cantos de villancicos que, posteriormente cristalizarán lo que conocemos como agrupaciones de “Divinos”.

Es precisamente en 1954 cuando se erige como Parroquia el antiguo templo del Ex Real Convento de la Inmaculada Concepción. Por lo tanto, ambos están de enhorabuena ya que celebraron el año pasado sus respectivas “Bodas de Oro”.


Y al llegar a Belén escuchamos
Una voz que del cielo bajó
Era la voz de un ángel cantando
Un aire canario al Niño de Dios.
Ya que naciste en Belén
Y no naciste en Las Nieves
Colma La Palma de bienes
Que allí se te quiere bien.

(Ese Niño. Ezequiel Perdigón)


El origen de este peculiar nombre no parece muy claro. Tomando dos acepciones de la expresión “Divino”: una culta y antigua y otra más popular y conocida, como nos recuerda don Francisco J. Acosta, podremos obtener una sencilla explicación. La forma literaria “villancico”, con sus estribillos, podía ser “a lo profano”, cuando sus temas evocaban lo humano, o “a lo divino”, cuando nos hablaban de nuestra relación con lo sobrenatural. “Esta segunda acepción fue la que fue ganando la partida, de tal forma que no existen dudas al hablar de villancico y, por ende, reduciéndose al momento del misterio de la Encarnación y del Nacimiento del Hijo de Dios”.


Esta noche es Nochebuena
Y es la noche de alegría
En que ha bajado María
Desde el cielo a la ciudad.
Los palmeros corazones
Festejamos su llegada
Cantando en la madrugada
Ecos de la Navidad.

(Alborada Palmera. Luis Ortega Abraham)


Una de las principales características diferenciadoras de cada rondalla era la buena armonización de todas sus voces. Don Facundo Daranas nos informa de que “era el conjunto, con sus matices, lo que destacaba, ya que no se contaba con una nutrida representación de voces solistas”. A las voces se unían los afinados instrumentos: laúdes, timples, bandurrias, guitarras, castañuelas, panderetas, triángulos… es “época de gabardinas, sombreros bilbaínas, bufandas y el primer cognac para calentarse…” Es indescriptible la sensación que se siente desde la cama cuando, de madrugada, rompe dulcemente el silencio un villancico que nos despierta con un nostálgico nudo en la garganta.


Yo soy un pastor palmero,
Que vengo de Puntagorda
Y al Niño Jesús le traigo
Unas ovejitas gordas.

Venid, pastorcitos, venid a Belén
Venid que ha nacido Jesús nuestro Bien…

Yo soy un pastor palmero,
Que vengo de Puntallana
Y al Niño Jesús le traigo
Una mantita de lana…

(Los Pastorcitos. Antigua rondalla del Frente de Juventudes, en 1957)



Es tiempo de “divinos”, de recordar a los que ya no están y de apoyar a las nuevas generaciones que se afanan por continuar con la bella tradición. Tiempo de rememorar a sus directores en estos últimos cincuenta años: D. León Felipe, D. Miguel Brito, D. Miguel Martín, D. Juan García, D. Felipe Santiago Fdez. Castillo, D. Roberto Rodríguez Estrello, D. José Eduardo Martín Castillo, D. Juan Martín Castillo, Jesús Adrián Morera Rodríguez, D. Leonel Ramos… y de agradecer a todos aquellos miembros que han hecho posible este sueño. A la llorada doña Rosario Gómez, “alma mater” y colaboradora especial de la rondalla, a la que siempre se le recuerda con admiración y cariño. Al difunto Cura don Juan Pérez, gran impulsor de esta tradición.

Época de chocolate caliente para combatir el frío y truchas rellenas, de pan de manteca y licores caseros a las seis de la mañana. De encuentro de amigos y familiares después de la larga ausencia. Del cariñoso “pique” de rondallas rivales en el “encuentro”… de bromas sanas y saludables, de abrazos y lágrimas… tiempo de entrañable tradición.


Peregrinos de la noche
Bajo la luz de la luna
Es placer y es fortuna
A tal musical derroche
Regalarle los oídos
Y, con los cinco sentidos,
Escuchar de los soneros
Las canciones armoniosas…
¡Ay, las voces melodiosas
de Viejos Villanciqueros”.

(A los viejos villanciqueros en el 50 aniversario de las Rondallas “Lo Divino”. Julio Marante, 1997)


El jueves día 27 de noviembre de 2004 se celebró un emotivo acto en la iglesia de San Francisco de Asís de la capital palmera para dar a conocer el nuevo disco de los “villanciqueros” de ese templo. Un exquisito y paciente trabajo que mereció el unánime elogio de un pueblo que lucha por recuperar y mantener sus huellas de identidad. Enhorabuena a los ejemplares “Divinos” de San Francisco.


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