Revista nº 906
ISSN 1885-6039

Presentado un libro sobre los resultados científicos de la excavación realizada en Montaña La Lajura.

Martes, 18 de Octubre de 2005
Redacción BienMeSabe/ Cabildo de El Hierro
Publicado en el número 75

Presentado en El Hierro el libro El lugar de los antepasados, la necrópolis bimbache de Montaña La Lajura de los arqueólogos Javier Velasco, Teresa Ruiz y Sixto Sánchez. Con esta publicación del Cabildo de El Hierro salen a la luz los primeros resultados de los estudios científicos que se llevan a cabo tras la excavación arqueológica de la Necrópolis de Montaña La Lajura (El Pinar), realizada en 1998.



En el transcurso de las labores de campo se documentaron diferentes etapas durante el uso de este depósito funerario de carácter colectivo, utilizado durante un periodo de tiempo que oscila entre el siglo II y XI d.C.

Destacó en el conjunto la existencia de un nivel completamente afectado por el fuego, lo que acredita el uso de un tipo de cremación como otro de los gestos funerarios en el mundo aborigen canario. De esta manera se manifestó la importancia de este yacimiento para conocer con mayor profundidad la cultura aborigen de la isla de El Hierro y de Canarias y que se recoge en este libro de carácter científico.

Se trata de un estudio nunca antes emprendido en el Archipiélago que puede aportar nuevos datos en torno a la participación del fuego en los rituales funerarios de la población que habitó en El Hierro antes de la incorporación de la Isla a la corona castellana, así como el modo de funcionamiento de esta necrópolis colectiva a lo largo de más de mil años.

Estos restos humanos, situados en los estratos más antiguos de este depósito funerario (fechados entre el siglo III y el VIII después de la Era), muestran en su superficie las huellas de haber estado directamente afectados por elevadas temperaturas. Tanto su coloración como las alteraciones de los tejidos óseos son testimonio inequívoco de tal circunstancia, según relatan los autores.

La intervención arqueológica permitió, en el mismo sentido, la identificación de evidencias sedimentarias y materiales que confirman que el fuego se desarrolló en el interior de la cavidad , que sirvió como espacio sepulcral a los habitantes de esta zona de la isla de El Hierro y en la que se encontró los restos de alrededor de un centenar de individuos no quemados.

Siguiendo esta línea argumental, los primeros resultados de la investigación apuntan a que el fuego tuvo lugar cuando los individuos que allí se encontraban estaban en estado de esqueletización. Las modificaciones sufridas por los huesos así lo demuestran, con lo que, al menos atendiendo a los resultados obtenidos por el momento, puede descartarse la práctica de la cremación de cadáveres en "estado fresco" en este lugar.

Se apunta como hipótesis de trabajo que en un momento dado la población bimbape que hizo uso de esta cavidad procedió a su incendio intencionado con el propósito de habilitar nuevos espacios sepulcrales. El uso continuado del mismo enclave -desde fechas tan tempranas como en siglo III después de la Era hasta prácticamente los inicios del siglo VIII- propiciaría que el espacio funerario se encontrase prácticamente colmado.

La determinación de un elevado número mínimo de individuos entre los restos humanos cremados, en el que se constata la presencia de sujetos de ambos sexos, y en un intervalo de edad que va desde recién nacidos hasta población senil, vendría a confirmar este extremo.

El deseo de seguir empleando un mismo lugar como espacio en el que rendir culto a los difuntos del colectivo sería la causa. "De este modo -explican-, se procede a la cremación de los restos allí incluidos, lo que hace que por una lado, sea factible una reordenación del espacio sepulcral y, por otro, que se perpetúe el uso de este enclave a lo largo de nuevas generaciones sin que se pierda su concepción unitaria".


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