Revista nº 796
ISSN 1885-6039

Se publica una extensa antología poética de García Cabrera.

Martes, 07 de Junio de 2005
Redacción BienMeSabe/ CCPC
Publicado en el número 56

Editada por CajaCanarias, el Ayuntamiento de Vallehermoso y el Centro de la Cultura Popular Canaria. Es una selección poética que recoge lo más significativo de su amplia obra. Con un estudio crítico del profesor Rafael Fernández Hernández.


Acaba de ver la luz el libro ANTOLOGÍA POÉTICA, una imprescindible selección de los mejores poemas del prestigioso poeta Pedro García Cabrera, escritos a lo largo de su extensa carrera literaria. Esta obra está publicada con motivo de la celebración del primer Centenario de su nacimiento.


La obra ha sido editada por CajaCanarias, el Ayuntamiento de Vallehermoso y el Centro de la Cultura Popular Canaria.


PEDRO GARCÍA CABRERA está considerado como uno de los más relevantes poetas canarios de todos los tiempos. La extraordinaria calidad de su obra ha motivado que muchos críticos la hayan considerado digna de haber aspirado al Premio Nobel. Esta ANTOLOGÍA POÉTICA recoge lo más significativo de su amplia labor creadora.


La poesía de Pedro García Cabrera es poesía viva; está llena de tendencias culturales de la época, del dolor por la guerra civil, de confianza en la solidaridad de los suyos, de amor a las islas, de recuerdos de la infancia, de mar y de libertad. Es el mar y, por tanto, el agua, lo que mantiene la esperanza del poeta. Muchos de sus poemarios parecen escritos a orillas del mar donde las olas susurran sus pensamientos como en "A la mar fui por mi voz", "A la mar fui por mi paz", "A la mar fui por infancia" o incluso en su libro Las islas en que vivo se nota la influencia marina.


Esta cuidada ANTOLOGÍA POÉTICA, se abre con un magnífico y detallado análisis de la obra de Pedro García Cabrera llevado a cabo por el profesor de la Universidad de La Laguna Rafael Fernández, quien opina que no hay etapa literaria o corriente poética del siglo XX en España en la que no haya estado implicado el quehacer lírico o ensayístico de Pedro García Cabrera.


Con esta ANTOLOGÍA POÉTICA de Pedro García Cabrera, el Centro de la Cultura Popular Canaria continúa la Colección ANTOLOGÍAS POÉTICAS en la que figuran títulos de los más relevantes autores canarios como Fernando Garciarramos, Francisco Tarajano, Luis Cobiella, Fernando G. Delgado, Carlos Pinto Grote y Agustín Millares Sall.


El diseño de cubierta es obra de Juan Ángel Gutiérrez Castañeda y Alberto Sánchez Rodríguez del departamento de Diseño del Centro de la Cultura Popular Canaria.


Esta obra cautivará sin duda a toda persona deseosa de disfrutar de la lectura de un interesante trabajo como es este que nos ocupa.


ANTOLOGÍA POÉTICA está distribuido en todas las librerías del Archipiélago, pudiendo solicitarlo en caso de no encontrarlo en su municipio llamando a los teléfonos del CCPC: 922 82 78 00/ 82 20 00 ó 928 39 00 80 ó en el correo electrónico:


centrodelacultura@centrodelacultura.com


EL AUTOR.


PEDRO GARCÍA CABRERA nació en Vallehermoso (La Gomera) el 19 de agosto de 1905. Después de permanecer, cierto tiempo, con su padre en Sevilla, vuelve a Canarias donde residió hasta su muerte acaecida en Santa Cruz de Tenerife el 20 de marzo de 1981. Cursa el Bachillerato y comienza a escribir en La Gaceta de Tenerife. Luego entra en la redacción de la revista Hespérides, comenzando su trayectoria poética con su libro Líquenes (1928). Es uno de los fundadores, en 1930, de la revista Cartones, de vida efímera pero significativa para el movimiento indigenista canario, y también de Gaceta de Arte (1932-1936), tan representativa de uno de los movimientos más brillantes y periodo cultural de las Islas. En ella colaborará García Cabrera con sus poemas y ensayos. En 1934 publicará en esta revista Transparencias fugadas, algunos de cuyos poemas representan una muestra del surrealismo poético en Canarias. Dentro de esta tendencia escribe Dársena con despertadores (1936), que sólo se publicará más tarde en la revista Papeles invertidos, en 1980.

Al estallar la guerra civil, por sus ideas socialistas, es deportado a Villa Cisneros, de donde se fuga, pero al terminar la contienda entra en prisión, siendo liberado en 1946. Después de regresar a Tenerife consigue un empleo burocrático y da a la estampa una serie de libros que lo consagran como el autor más variado y representativo de la poesía de las Islas en esos años: en 1951 publica Día de alondras y en 1959 La esperanza me mantiene, ambos en Santa Cruz de Tenerife, donde según la crítica «está encerrada la condición geográfica y metafísica del hombre insular». A continuación verán la luz Vuelta a la isla (1968), Entre 4 paredes (1968), Hora punta del hombre (1970), Las islas en que vivo (1971), Elegías muertas de hambre (1975), Ojos que no ven (1977), y Hacia la libertad (1978), este último ilustrado con aguafuertes de Jesús Ortiz.

Asimismo publica poemarios que o bien dará a conocer parcialmente entre 1979 y 1981 o bien permanecerán inéditos hasta la publicación de sus Obras Completas en 1987: La rodilla en el agua [1934-1935] (1981), Dársena con despertadores [1936] (1980), Entre la guerra y tú [1936-1939] (1979), Romancero cautivo [1936-1940] (1987), La arena y la intimidad [1940] (1979), Hombros de ausencia [1942-1944] (1979) y Viaje al interior de tu voz [1944-1946] (1987).

En las Obras Completas se recogen algunos poemarios que habían quedado sin una última revisión; entre los más acabados se encuentran El mar, tocayo mío [1976-1979], Suite majorera [1974], La blaquísima soledad [1978] y Leda de alcoba [1979], los tres últimos incluidos en Poemas [1967-1980].

Otras obras poéticas publicadas en 1987 son: Hucha de nombres [1928-1979], Odas de vidrio, madera y cartón [1947], Rescate del hombre [1947-1968], El verso que salta [1960-1980], Nodriza de mi voz [1967-1980] y Llevadme con vosotros [1979], junto con dos bloques disímiles que recogen proyectos de poemarios: uno, que bajo el título de Poemas [1967-1980], contiene otros títulos además de los tres ya citados, y otro denominado Poemas sueltos [1979-1980], conocido comúnmente como «Poemas del cuaderno verde».

Pedro García Cabrera fue, además, un destacado ensayista, y su amplia producción literaria abarca otros géneros como el teatro (Proyecciones), la narrativa, entre la que se encuentra un relato surrealista escrito en 1934, Los senos de tinta, una novela corta, Las fuentes no descansan (que quedó finalista de un certamen en la década de los cincuenta), textos críticos, reseñas, reflexiones y escritos políticos.

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