Vive una niña abrazada a las montañas.
Tiene un abrigo lleno de flores
y en las piernas saltos de agua.
Crea sombras con las manos chicas,
traza caminos allá donde pasa.
Debajo de los ñoños le nacen plantitas.
En toda su espalda una hiedra dulce se levanta.
En cada llanto guarda una lagrimita en Azuaje.
En cada suspiro coloca un mar de nubes frente al Bentayga.
Y cuando la veas riendo
pondrá el cielo candelita,
color caliente, entero naranja.