Revista nº 519
ISSN 1885-6039

Debate abierto sobre el Juego del Palo Canario. A don José Víctor Morales, por alusiones.

Martes, 14 de Febrero de 2012
Alejandro Rodríguez Buenafuente
Publicado en el número 405

Con este nuevo texto de opinión sigue el debate abierto en torno a la historia del Juego del Palo, generado a partir del libro de José Víctor Morales Magyín titulado Historia del Juego del Palo Canario.

 

(Contestación a esta carta)

 

Señor José Víctor.

 

En primer lugar, quisiera dejar zanjada la cuestión personal, que creo que no interesa a ningún lector. Así: en respuesta a su ataque sobre mi integridad como autor y mis intenciones como persona, me he limitado a recriminarle su actitud, que creo del todo impropia. Sus opiniones son suyas, pero no puede usted atacar gratuitamente el honor de una persona: me ha acusado usted de tergiversar la historia en función de oscuros intereses y, la verdad, no creo haber incidido hasta el momento en este tema más de lo preciso, y no lo haré más en adelante. No obstante y ya que insiste, algo tendré que decir, tanto sobre última respuesta, como sobre el valor científico de su aportación original.

 

Me acusa usted en su respuesta de torpeza argumental, pero creo que se confunde con mi deseo de simplificar esta cuestión (recuerde que yo sólo he hecho una carta abierta y usted la Historia del Juego del Palo). Veo con agrado que en esta respuesta me sigue en ese afán de simplificar. Seguiré simplificando y para que la cuestión no se diluya: le diré que, la verdad, no veo por ningún lado su tan cacareado trabajo histórico: ¿dónde están sus datos?, ¿de qué está hablando?

 

Si me permite otra pincelada suelta: la Historia en primer lugar es la sucesión de los acontecimientos y para conocerla hacen falta datos escritos; ¿en qué se basa fehacientemente para afirmar sus tres conclusiones?, que, como me reconoce, he identificado bien, aunque, reitero, no es que lo haya puesto usted fácil, con ese alarde de teoría, epistemología y metodologías sociológicas o etnográficas aplicadas a siglos pasados. De verdad, no entiendo su obcecación sobre el carácter científico e histórico de su obra cuando insiste con frases tan ágiles como no olvide tampoco que toda mi argumentación se apoya en documentación histórica.

 

¿Qué pretende, hacer un análisis sociológico sin datos estadísticos y un estudio etnográfico sin fuentes orales y venderlo como la Historia del Juego del Palo? Si es así la cosa es bastante peregrina porque la Sociología o la Antropología exigen de cierto tipo de datos de los que carecemos absolutamente fuera de la época actual o inmediatamente pasada.

 

Es muy interesante su referencia a lo que los antropólogos denominan cultura de resistencia y seguramente podría argumentarse bien en la selva amazónica actual, pero no veo en su trabajo una mínima apoyatura histórica con datos fehacientes de tal proceso en las Islas, y mucho menos con relación a algo tan concreto como el juego de palo. A las Islas han venido muchos miles de personas en estos últimos 500 años que se han quedado a vivir, y creo prácticamente imposible que una o varias comunidades sobrevivientes, como usted dice, se haya mantenido entre ellas con alguna coherencia cultural propia como tales. Digo que no lo creo, auque reconozco que me gustaría que fuera así; pero, en cualquier caso, si hubiera pasado, y no dudo de que usted lo crea, no pretenda haberlo demostrado “científicamente” con estos meandros metodológicos.

 

Habla por ejemplo de la gran importancia de Juan Bethencourt Alfonso, ciertamente un etnógrafo de gran relevancia, pero de finales del siglo XIX, que dice por ejemplo que los guanches del distrito de Anaga jugaban palo de una manera específica, sin aportar por supuesto más datos que sus indagaciones por la zona…: no veo ningún dato histórico en ello, salvo que extrapolara su información y entendiera que en el siglo XIX se jugaba palo de una manera determinada en Anaga, lo cual sería un dato histórico relevante para el s. XIX.

 

Encuentro en Granadilla (2010)

 

Lo del banot es una cuestión secundaria, pero lo destacable es que insiste mucho en la interpretación de Diego Cuscoy, un ilustre arqueólogo del s. XX, sobre el modo de uso del banot, en base a una serie de disquisiciones y fuentes que no hay sitio para considerar aquí. Se trata ciertamente de un autor relevante arqueológica y antropológicamente en los parámetros de su época, pero que tampoco aporta por sí mismo ningún dato histórico. No obstante obvia usted al Padre Espinosa, que describe con detalle (creo que por primera vez) esta arma guanche y su uso a finales del siglo XVI, en una obra que se propone con afán etnográfico y basándose según su palabras en algunos de los últimos guanches que conservaban su lenguaje y sus costumbres. Este autor sí que aporta datos de valor histórico para el s. XVI, una época cercana a la Conquista y, por cierto, da un dato fehaciente que sí que se podría poner en relación con esa cultura de “resistencia” a la que usted hace mención y que creo que debería de haber citado

 

Esto es lo que de las costumbres de los naturales he podido, con mucha dificultad y trabajo, acaudalar y entender, porque son tan cortos y encogidos los Guanches viejos que, si las saben, no la quieren decir, pensado que divulgarlas es menoscabo de su nación. Y así quedar yo corto, habiéndolo tomado tan tarde (pues ya ha casi cien años que la isla se conquistó) no es culpa mía, ni yo me ofrecí a dar más de lo que podía.

ABREU GALINDO, FRAY (circa 1590) Historia de la Conquista de las Siete Islas de Canaria. Pág. 45. Ed. Goya .Tenerife, 1977

 

Reconoce usted en esta respuesta, que no en su Historia del Juego del Palo, como obvio que haya existido un proceso de aculturación y transculturación en el juego de palo y en otras prácticas pero, a la vez, y por asimilación de conceptos antropológicos, según usted mismo reconoce, insiste en la existencia de estructuras de resistencia cultural, que no puede demostrar con hechos, y que difícilmente se pueden enfrentar a la más mínima concreción documental. Creo que resulta contradictorio o que tendría que rizar mucho el rizo para argumentar ambas cosas.

 

Por ilustrar un poco esta cuestión, y de nuevo con afán simplificador, le propongo crear una imagen mental en base a un fragmento, que sin duda conoce, de Cipriano Mejías Gil, uno de los más antiguos discípulos del maestro D. Pedro Morales y que recogió de éste en 1985 una descripción del aprendizaje del maestro  D. José Morales, su abuelo, en el s. XIX.

 

Pedro Pestana siguió su vida viajera y al cabo de algún tiempo volvió por San Andrés para cruzar su palo con José Morales; iniciaron el juego y dentro del mismo, Pedro Pestana, para probar a su alumno, le tiró el palo a la cabeza cuya defensa él le había enseñado, pero, cuál no sería su asombro, al ver que Morales no se lo atajó de la forma que él esperaba, sino que haciendo caso omiso del palo "mandado", lo esquivó mediante un cambio de "cuadra" y le entró de punta a la garganta. Pedro Pestana extrañado tiró su arma al suelo, y gritó: "¡José Morales!, ¡Qué has hecho con el palo, si ya juegas más que yo!" Y cuentan que no volvió más por San Andrés.

MEJÍAS GIL, C. Recordando al mejor jugador de palo... La Sorriba n 20, SC Tf 1985

 

¿Cómo encaja esto en su teoría de los “resistentes”?, ¿quién de estos lo sería?: el respondón jugador de San Andrés o su viajero maestro de vaya a saber dónde (de Santa Cruz, como ya hemos demostrado, porque sugiera usted lo que sugiera: el hecho es que hemos documentado al único Pedro Pestana que se puede hallar en el Noreste de Tenerife en la segunda mitad del s. XIX, que está citado los maestros más relevantes y que resulta ser incluso familia política de uno de ellos). Quizás lo fueran los dos, ya que sabían jugar el palo y eso era algo, según usted, que no admitía la más mínima influencia externa, auque es altamente curioso que se encontraran con tanta facilidad “resistentes” de zonas distintas o que uno fuera el maestro (un resistente que sabía jugar el palo) y el otro no (que sería resistente pero que se resistiría de otra manera).

 

Sobre la cuestión de la exhibición del año 35 y la de palito del Maestro D. José, le vuelvo a decir que me parece muy bien que usted tenga el que usó D. Francisco… (no sé qué tiene que ver); yo le hablo del palo de D. José. E insisto que ese bastoncito, como él mismo dijo, no tenía más de 95 cm, a la vista de las fotografías de la época; y no me hable de perspectiva, creo que eso queda resuelto con una comparación fotográfica que he adjuntado. Pero, para ilustrar los planteamientos del Maestro, creo que los mejor es adjuntar el texto completo de la entrevista inmediatamente anterior a la exhibición.

 

 

La fiesta regional de hoy: hablando con el jugador de palo, José Morales.
Luis ALVAREZ CRUZ. La Prensa, 28 /04/ 1935


Este señor José Morales nació en San Andrés, y la mitad de su larga vida -va al cuento de los 78 inviernos- transcurrió en Cuba. Como él dice: «desde que la hermosa isla era de España». Señor José Morales es, finalmente, el maestro indiscutible de la «esgrima canaria». No por visos de tradición, sino porque aún se encuentra en condiciones de medirse con el más robusto de los mozos del archipiélago que se atreva a cruzar su palo con él, según se propone demostrar cumplidamente esta tarde en la plaza de toros.

La historia profesional de este hombre -porque señor José Morales ha hecho de su arte una profesión- comenzó a los veinte años escasos. Fue su maestro un tal Pedro Pestana, famoso esgrimidor de su tiempo. De entonces acá, señor José Morales ha perfeccionado sus habilidades de un modo maravilloso. Por todas estas cosas, he querido que el viejo jugador de palo me diese unas lecciones -teórica, por supuesto- de su ciencia. Y señor José Morales no ha tenido inconveniente en contarme sus secretos.

Me ha dicho.

- Yo creo que el juego del palo es de los tiempos más antiguos; desde los guanches. Y es un juego noble.
- ¿En su época se jugaba mucho, señor José?
- Más que ahora. En La Palma se jugaba bien. Hoy, Santa Cruz está por «arriba de todos» en este juego.
- ¿Y está muy extendido por el mundo?
- ¡Bueno está! Hasta en Las Américas se juega. Eso lo llevaron los isleños. Yo viví en Cuba muchos años enseñando a jugar. Y no se ha «reconocido» otro maestro más noble que yo; esa es mi memoria en Cuba, por la que estoy «aclamando» todavía.
- ¿Y por qué esa fama? ¿Por su sabiduría?
- Porque yo nunca he ofendido a ningún discípulo. Yo explico el juego como la «licion» que está en un libro. No hace falta más. Y en un mes está listo.
- ¿Y sabiendo tanto como usted sabe?
- Eso -comenta dubitativamente señor José Morales- me parece que no, porque hasta la fecha poco he trabajado para «agarrar» a cualquier jugador. Todavía soy el maestro. Y es tanto el amor que le tengo a mi arte, que acostado en la cama que este, lo juego de memoria. No señor: hasta la hora presente no me han vencido. Y deseo, antes de morir, encontrar un jugador que me deje jugar todo mi juego. Pero no lo he encontrado.

Y al decir estas palabras, que suenan a orgullo y a melancolía señor José Morales engalla su largo cuerpo como lo haría frente a un adversario.

- ¿Y qué condiciones ha de reunir el jugador de palo? -continúo inquiriendo.
- Que no tenga miedo, que brinque y que tenga mucha vista.
- Y las armas ¿en qué consisten?
- Da lo mismo que sea un palo corto que uno largo. Pero con un palo largo cualquiera se mete dentro; el palo corto es mejor para defenderse. Para eso basta con un bastoncito. Pero el que yo enseñe y diga que ya puede andar por donde quiera, ya puede andar por donde quiera. No le hace falta más que viveza y memoria.
- ¿Y tiene todavía discípulos?
- Sí, Señor, todavía me llaman de los campos. Y como cobro barato dos o tres pesetas por clase...
- ¿Y no ha tenido discípulas?
- También. En Cuba enseñé a dos mujeres y aquí a una que resultó muy buena jugadora. Hay mujer que «riende» a un hombre.
- ¿No cree usted que, puesta a jugar, la mujer juega todos los juegos mejor que uno?

Señor José Morales ríe y certifica:

- Yo creo que sí.
- Y, en serio, ¿no ha tenido ocasiones de dar juego a su palo?
- ¡Bueno está que sí! Antes, en las fiestas, venían a «experimentarme».
- ¿Y qué ocurrió en esas ocasiones?
- Hasta cuatro jugadores de palo se me echaron encima una vez, me defendí de los cuatro. Yo solo, con mi cabeza fui sacando juego. El que, como yo, juega de palo, juega de mano. Y yo con un cortaplumas me defiendo de un palo por largo que sea.
Una vez en Cuba, sin ir más lejos...

Y el viejo jugador canario hace memoria de sus andanzas por tierras americanas.

- Una vez en Cuba, como lo iba diciendo -continúa-, cuatro negros jugaban al machete. Yo me paré a verlos jugar. Así que me di visaron y me dijeron:
- ¿Qué miras isleño?
- Y yo les contesté: "Miro el juego porque me gusta".
- Entonces ellos me volvieron a decir:
- Los isleños sólo sirven para el garrote pero no para el machete.
- Me llené de coraje y les grité:
- Los isleños sirven para lo que se presente.

Y señor José Morales acaba su narración con estas palabras sintéticas y elocuentes:

- Los presiné a todos. Y quedamos tan amigos.

Señor José Morales se interna por la selva de sus recuerdos. Evoca.

- En otra ocasión un cubano quiso cruzar su machete con mi palo. Yo le dije que para defenderme del machete no me hacía falta palo. No quiso creerme. Le dije que tirara sin miedo y así que tiró cayo con la barriga al aire. Mi juego es un juego que tiene mucha «cuadra» para defenderse. Y no importa que uno sea alto o bajo.

Solamente hace falta saber jugar Un hombre puede ir tranquilo por el mundo llevando un palito en la mano.

- Eso sería antes -le digo-, pues ya los tiempos han cambiado.
- Todavía en estos tiempos sirve contra las pistolas. Crea que si el que va a usar la pistola se acerca mucho y no anda vivo, lo reviento el brazo. Ya estoy viejo, pero no le temo a nadie.

Y señor José Morales alza un poco la voz como lo hubiera hecho en su juventud, cuando les demostró a los cuatro negros macheteros que un mozo isleño servía para todo lo que se pueda exigir a un hombre.

Después de oír las confesiones de] viejo esgrimidor de Tenerife, he caído en pensamientos hondos. Mi canarismo auténtico se esponja de gozo en el fondo del alma.

He escuchado una voz que trasciende a la tierra. Tierra noble y se puede defender con un palo, siempre que detrás del palo haya un corazón.


Luis ALVAREZ CRUZ
La Prensa, 28 /04/ 1935

 

 

Aunque pueda no parecerlo, todo esto es relevante para rebatir su tercera premisa de la existencia de un cuerpo coherente de técnicas y planteamientos culturales provenientes del maestro José Morales que configuran lo que usted entiende como el juego del palo, al igual que lo es mi no comprendida, por usted, referencia a su delimitación de tres “estilos” surgidos a partir del citado José Morales. Porque no es baladí el hecho de que no admita la existencia del otro “estilo” reconocido en los años 80, que sería el suyo, el llamado estilo Morales. (Personalmente prefiero no hablar de estilos, sino de escuelas, pero la construcción conceptual de estilos existe y se consolidó en los años 80: si se citan, lo correcto documentalmente es citarlos todos).

 

Está claro su planteamiento aunque, como es habitual, tienda a cubrirlo con ese manto que usted califica de científico e histórico; a saber: el juego del palo es exactamente lo que usted entiende por el juego del palo y las variantes que se hayan producido en el último siglo no son más que corrupciones fruto de una situación social y cultural diferente, menos violenta, si le he entendido bien.

 

Puedo estar más o menos de acuerdo con un cambio conceptual, al menos desde la Guerra Civil y nunca como un axioma generalizado, puesto que el mismo Juan Bethencourt afirma que en su infancia, y hablamos del primer cuarto del s. XIX, la demostración del juego de palo era un número festivo, con lo que la violencia social parece no haber influido tanto como usted defiende. Pero lo que no veo es cómo puede usted pretender mantenerse al margen de tal dinámica de transformación, proyectando implícitamente la idea de que el suyo es el verdadero juego del palo original.

 

Hay que advertir como su maestro de referencia, que lo es también de todos los jugadores de esta parte de la isla de Tenerife, inicia su andadura enfrentándose al que lo enseñó (que se supone era garante de una férrea tradición de al menos 400 años), cambiándole su juego, que evidentemente tenía unas connotaciones bastante menos violentas, aunque fuera más antiguo y, en teoría, más vinculable con ese vago concepto sociológico que esgrime usted de la violencia social.

 

Luego, en la famosa entrevista de referencia, este maestro dice cosas como que nadie le ha vencido nunca, que le da igual jugar (esgrimir) con un palo grande o con un bastoncito, que también es jugador de machete, de cuchillo y de mano limpia, que cobra tres pesetas por enseñar, o que a quién él enseñe un mes ya puede ir tranquilo por donde quiera. Dudo mucho, por lo que ha publicado usted del juego del palo y por lo que ha mostrado de esta práctica, en su calidad de jugador, que su concepto se aproxime siquiera a lo que este maestro planteaba con sus propias palabras, que por suerte, se conservan; y por lo tanto, no puedo entender cómo, ya que quiere usted hablar de estilos, no comparta la suerte de los otros tres estilos, modificados a partir del digamos (que lo dice usted) plan primigenio.

 

Para finalizar quisiera incidir en el hecho de que insiste usted en su respuesta en buscar mis errores “vicios historiográficos”, mostrando en el intento los suyos descarnadamente. Le comento dos, muy clásicos, por otra parte:

 

1. Se inventa usted lo que parecen citas de mis palabras (al menos las remarca con cursiva..?) que resultan ser falsas. Dice por ejemplo que yo he dicho (y cito literal):

Por otra parte, usted insiste en la misma argumentación: como no existe un conjunto de palabras prehispánicas relativas a la antigua esgrima guanche, esta no es prehispánica.

¡Absolutamente falso!... Supondré que es que no me ha leído en absoluto. No he dicho yo jamás, no ya esa estupidez que me achaca, ni siquiera que la base del actual juego de palo no estuviera en manifestaciones aborígenes, léame despacio o, por lo menos, léame. Creo que siempre he intentado insistir en ello, porque me parece obvio; lo único que he dicho es que, hoy por hoy, no es posible documentarlo fehacientemente. Esta supuesta argumentación mía se la ha inventado, usted sabrá por qué.

 

2. También tiene usted el viejo vicio de que, cuando se decide a citar literalmente, lo hace cortando los argumentos por el punto que le interesa. Usa, por ejemplo esta cita

… en el germen del actual juego del palo está un proceso de transculturación entre elementos preeuropeos anteriores a la Conquista y otros europeos posteriores a aquella: y es cierto que nos faltan datos y que puede ser un atrevimiento y una licencia algo excesiva.

Ciertamente lo he dicho, pero obvia usted el final de la cita, que es lo que le da sentido, a saber:

Pero, tal como comentaba en el anterior párrafo, los datos que nos faltan son precisamente aquellos que lo vinculan con el mundo aborigen.

Sólo veo dos explicaciones a su actitud con respecto a esto: o bien no se ha leído lo que intenta refutar, lo cual no le deja muy airoso, o quiere usted desacreditar a quien quiere usted refutar, muy científico por cierto, con un infantil jueguecito de “mira como aquí lo cogí”, o bien intentando engañar deliberadamente al lector. Eso lo sabrá usted.

 

En fin… Simplificando de nuevo…, reitero lo que dije en mi primera respuesta, es decir, que su desarrollo argumentativo no es otra cosa que un escenario, todo lo elaborado que usted quiera, para dar cabida a su tres ideas preconcebidas. Es decir, toda esta cuestión es más que nada un acto de fe, pero ya que insiste sobre la Ciencia, le recordaré un antiguo axioma universal y científicamente reconocido, el principio de Ockham. Ya sabe: La explicación más simple y suficiente es la más probable, mas no necesariamente la verdadera.

 

No digo que no tenga usted razón sobre su compleja teoría sobre el juego del palo como manifestación de una cultura de resistencia aborigen que se ha conservado incólume hasta la actualidad. Pero tendrá usted que hacer algo más para demostrarla que esta Historia del Juego del Palo. Mientras tanto seguiré el razonamiento de Ockham, considerando que el juego del palo es fruto de la conjugación de muchos elementos internos y externos, anteriores a la Conquista y posteriores a ella.

 

En principio doy esta conversación por terminada porque creo que no saldrá mucho más de ella, no obstante, si quiere continuar debatiendo, estoy a su entera disposición.

 

Atentamente Alejandro Rodríguez Buenafuente

 

 

PD: Tiene usted razón en la errata del pie de foto, no sé si es error mío o no, pero ya he solicitado al editor que la corrija, en cualquier caso creo que no tiene demasiada importancia, puesto que se lee claramente lo escrito por D. Tomás Déniz "Nicolás Morales El Maestro Año 1920".

 

 

Foto de portada: D. Tomás Déniz y D. Francisco Morales en 1920

 

 

Comentarios
Viernes, 17 de Febrero de 2012 a las 14:09 pm - Alejandro Rodríguez Buenafuente

#02 La vinculación entre el juego de palo en Canarias y el jogo do pau en Azores es más que evidente y, no hace falta afirmar que ninguno tenga que provenir del otro: hasta es posible que antecedente válido de ambos sean manifestaciones aborígenes canarias, aunque no hay que olvidar que hay otras tradiciones de demostración de esgrimas ("juegos") de palo, ya sea en nuestra zona geográfica amplia (oeste de Europa y noroeste de África) o en lugares tan remotos como Oceanía. Este tipo de manifestaciones es demasiado común en el planeta para que, en el caso de darse algún tipo de contacto cultural concreto en el que pudieran estar presentes, no se diesen fenómenos de aculturación.

Adjunto la web de uno de estos grupos de Terceira y de la Asociación Internacional de Juego del Palo.

http://www.jogodopauacores.com/

http://aijp.juegodelpalo.es/8.html

Miércoles, 15 de Febrero de 2012 a las 01:59 am - Manuel Acosta González...

#01 El pasado año visité las islas Azores,en concreto La Tercera ;por cierto muy bonita,con prados interminables donde pastaban las vacas libremente;visitamos muchos pueblos dado que el motivo del viaje a este lugar fue con motivo de un festival internacional de folclore con el grupo ,Tajaraste de Santa Cruz de Tenerife; en uno de los pueblos que fuimos nos llevamos una sorpresa al llegar al salón social para preparar la actuación nos fijamos que en el bar estaban colgados unos cuadros con fotos antiguas ,donde se podía ver el juego del palo que desde antiguo se ha venido practicando hasta el día de hoy,con su reglamento escuelas y competiciones...Tenemos documentación fotográfica que ya la publicaremos...Un fuerte abrazo.M.A.G(Paz y Bien......