Revista nº 545
ISSN 1885-6039

La Palmera Canaria: algo más que un recurso

Jueves, 05 de Mayo de 2005
María Dolores García Martín, Revista Mensual El Baleo, Sociedad Cooperativa del Campo La Candelaria, 26, marzo 2005.
Publicado en el número 51

La palma o palmera canaria (Phoenix canariensis) es uno de los más bellos emblemas de nuestra tierra. Su porte majestuoso ha llamado la atención, tanto de los antiguos cronistas y estudiosos aparecidos en nuestras islas, como de los actuales botánicos, naturalistas, biólogos...

La palma o palmera canaria (Phoenix canariensis) es uno de los más bellos emblemas de nuestra tierra. Su porte majestuoso ha llamado la atención, tanto de los antiguos cronistas y estudiosos aparecidos en nuestras islas, como de los actuales botánicos, naturalistas, biólogos... que continúan valorando esta singular especie, única en su género y que, desgraciadamente, es despreciada por los responsables para ajardinar zonas públicas de nuestras ciudades, carreteras, áreas recreativas, etc. que prefieren utilizar géneros foráneos procedentes de ámbitos continentales o caribeños, tales como las conocidas “palmeras de abanico”, cocoteros, entre otras.

Corchos para colmenas hechos con troncos de palmera


Don José de Viera y Clavijo, en su Diccionario de Historia natural de las Islas Canarias, le dedica una amplia descripción a esta singular especie, a la vez que cita Plinio: ... en las Noticias de las islas Afortunadas, decía que abundaban en palmas que dan dátiles. Destaca, además, la abundancia de las palmeras en las diferentes islas exponiendo que De ellas recibió una isla entera (La Palma) su nombre; y de ellas también tomó el suyo la ciudad de Las Palmas, en la Gran canaria(...), además de otros muchos palmares que existen en la misma isla [1].

En la Universidad de la vida, tan colmada en sabiduría y en actos sorprendentes, hemos ido aprendiendo lo que a continuación pretendemos relatar viéndonos obligados, dadas las condiciones espaciales de nuestra revista, a hacerlo muy sucintamente. En una sociedad de campesinos pobres, como ha sido la nuestra, la palmera o palma ha representado un importante recurso natural en todas las islas; de ella se aprovechan sus diversos componentes: tronco, hojas, tallo de las hojas, frutos e ,incluso, la savia.


Empleita o sandaja para el queso
TRONCO. Cuando el tronco de la palmera está lo suficiente desarrollado, su principal destino fue la elaboración de corchos para colmenas, esto se debió, principalmente, a dos razones: la abundancia de palmeras y su relativa facilidad para ahuecarlo. Una vez vaciado o ahuecado, se le colocaban los viros o cruces en el interior y se le adaptaba una tapa o témpano. De esta forma ya quedaba dispuesto para ser la casa o casita de algún enjambre. El tronco dela palmera, una vez vacío, ha tenido otras utilidades; éstas han variado en función de las necesidades; para guardar sal, como soporte...


Gena
HOJAS O PENCAS. Las ramas de las palmeras, también conocidas como pencas (isla de La Gomera) han tenido diversos usos: hacer bardos, como caballitos para montarse los niños, barrer con ellas... Están formadas por un tallo central que recibe varias denominaciones según las localidades o islas: pirguan, pírgano, pirgan, pírgamo, etc. del cual parten las hojas. Ambas partes son utilizadas para la realización de diferentes enseres.

Cestos y careta
El pirguan, una vez limpio, desprovisto de las irregularidades y grandes espinas alojadas en la zona basal, se ha empleado para múltiples funciones, entre ellas cabe destacar su aprovechamiento como palo de escoba. Sin embargo, uno de los usos más importantes que ha tenido, sobremanera, en las islas orientales es en la elaboración de cestos, de muchas formas y capacidades; sobre su confección y uso aluden los siguientes textos: son muy fuertes, sirven pa despedregar los terrenos, se los colgábamos a los camellos, burros.... Mi marido iba a pescar y mariscar, estaba hasta una semana en la mar, jareaba el pescado(...). En el burro llevaba los pírganos y los ponía de remojo en un charco; después los abría y mientras se jareaba el pescado se entretenía haciendo cestos. Esos mismos cestos los traía llenos de pescado seco(...). [2] Las hojas, dispuestas a lo largo del pirguan, tienen diferentes tamaños, siendo las mayores las que parten desde la zona basal, y van disminuyendo en longitud hacia la punta, lugar donde se disponen las más pequeñas y delgadas. Las hojas situadas en la parte central suelen ser las más regulares y, por tanto, utilizadas para realizar la empleita o trenzado con el que, posteriormente, se elaborarán las ceretas, alfombras, esteras, genas (especie de mochila tradicional en la isla de Gran Canaria), sendajas para el queso, abanadores... Las hojas de la parte inferior y las más estropeadas de las centrales, estuvieron destinadas a la confección de escobas. Las más finas, sobre todo si están tiernas (conocidas como palmito y secadas a la sombra), son las más indicadas para la elaboración de sombreros y sombreras.

FRUTOS. Se diferencian entre támaras y dátiles, siendo las primeras de forma alargada, color naranja cuando maduran y de sabor dulce, normalmente usadas para el consumo humano. Los dátiles, más redondeados que las támaras, han formado parte de la dieta de los animales, sobre todo de los cochinos: poníamos una sábana de sacos en el suelo, después le dábamos palos a los dátiles pa que se cayeran y se los echábamos al cochino (...). [3]

Palmitos decorando un balcón en La Laguna


RAMA DE LOS FRUTOS. Esta rama está compuesta por un tallo central del que parten las ramificaciones que soportan los frutos. Es conocida con el nombre de escoba o baleo, ya que ésta fue su principal función, una vez desprovista de los frutos. En artesanía se suelen utilizar las pequeñas ramificaciones de las escobas para rematar, hacer el borde, de los cestos elaborados con mimbre o caña, o bien para la hechura de cestos de mano, urdidos en su totalidad con estas varillas ya que son muy flexibles. Actualmente, con fines decorativos, se ha puesto de moda exponer ramas cargadas de frutos en centros florales y frutales.

MIEL DE PALMA. La práctica de la elaboración de esta exquisita miel está localizada en la isla de La Gomera. Es un producto que se obtiene a partir de la savia de la palmera y se conoce como guarapo. Se extrae de la planta cortando, con mucho cuidado, el cogollo o parte superior, donde se encuentran las hojas más jóvenes y tiernas. El guarapero, persona que se dedica a esta actividad, debe poseer el conocimiento y habilidad necesaria para llevar a cabo; si se corta mal y se ve afectado el sistema vital dela planta, ésta se seca y muere.

Escoba de palmera con palo de pirguan
En la parte descubierta se le insertan unos canalillos, normalmente realizados con caña, para que el guarapo vaya drenando durante toda la noche; a primeras horas de la mañana se recoge en los recipientes situados en el tronco. Una palmera puede dar entre diez y dieciséis litros diarios (dependiendo del agua que reciba) durante su temporada de explotación. Este líquido debe ser recogido y guisado diariamente. Mientras el guarapo se guisa, se va evaporando el agua y queda el concentrado de azúcares naturales del jugo. Es a partir de este proceso donde se obtiene la miel, oscura y fluida. La equivalencia es: seis litros de guarapo, uno de miel. La importancia que han adquirido las palmeras en La Gomera ha dado lugar a la conservación de importantes palmerales localizados en diferentes parajes de la isla. Debido a su aprovechamiento, han llegado a ser bienes que se pueden comprar, vender, arrendar o heredar. En cuanto a la herencia hemos recogido lo siguiente: cuando el padre o madre fallecían, repartían entre sus herederos las tierras, vivienda, animales... y las palmeras de su propiedad. En el reparto podía darse el caso de que a uno de sus herederos le tocara en suerte un pedazo de terreno con una o dos palmeras que no eran suyas porque le habrían correspondido a otro de los beneficiarios de la herencia. [4]

OTROS USOS. Como hemos visto, de esta planta se utiliza todo el material que de ella procede; hasta los picos largos y fuertes que se encuentran en la zona basal de las hojas, fueron utilizados para pinchar los higos tunos cuando éstos se secaban al sol con el fin de obtener los higos porretos. Las hojas más vistosas de las palmeras han sido utilizadas para enramar los lugares donde se desarrollaban las fiestas más tradicionales de Canarias: plazas, ventorrillos, pórticos de las iglesias, carretas, camiones, chorros de agua (en el día de San Juan)... Los palmitos, hojas más tiernas y delicadas, conjuntamente con las ramitas de olivo o solos, forman parte de la procesión del Domingo de Ramos portados por todos los fieles asistentes al evento. Posteriormente se guardan en los hogares, muchas veces trenzados para decorar algún rincón de la casa familiar. La parte trasera, más ancha del tallo de la palmera (tajalague en La Gomera) sirvió para que los niños construyeran barquitos con los que jugaban en los barrancos. Y con la delantera, más fina, hacían, en lugares como La Victoria de Acentejo, yuguitos, burros y vacas... Es importante dar a conocer este recurso que el medio nos proporciona, de forma generosa, para que pueda ser valorado y respetado por futuras generaciones.

FUENTES DOCUMENTALES
1. VIERA Y CLAVIJO, José de: Diccionario de Historia Natural de las Islas Canarias. Excma Mancomunidad de Cabildos de Las Palmas. Plan Cultural, 1982.
2. Información oral recogida en Tinajo (Lanzarote) Agosto de 2003.
3. Información oral recogida en Arure (Valle Gran Rey. La Gomera). Enero de 2000.
4. Información oral recogida en Arure (Valle Gran Rey, La Gomera). Enero de 2000.
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